Enseñar a hablar a un loro

Los loros pertenecen a la familia biológica de la psitáceas. Una de sus características es su perfeccionada siringe, que les permite pronunciar sonidos complejos. Por ello, puede enseñárseles a hablar pero se requiere mucha paciencia. Aquí explicamos las técnicas que tenemos que emplear para conseguirlo.

Los loros pertenecen a la familia biológica de las psitácidas, que también engloba a cacatúas, periquitos, guacamayos, cotorras y otras especies de aves. Uno de los rasgos principales de este grupo es su excelente capacidad para emitir sonidos elaborados.

Ello se debe a su potente musculatura siringea. La siringe es una bifurcación que poseen las aves en la tráquea –el órgano de fonación– constituida por cartílagos, músculos y membranas y que, al regular la salida del aire al exterior, da lugar a distintos sonidos.

Foto de dos loros

Dos loros de bello plumaje

No obstante, no todas las especies de psitácidas tienen igual capacidad para aprender a hablar. Entre los loros, el yaco o loro africano gris es considerado el que mejor disposición tiene para ello y, junto a él, algunas especies de amazonas.

A pesar de ello, enseñar a hablar a un loro puede ser desesperante, ya que se requiere mucha paciencia. Lo primero que tenemos que conseguir es que el animal se encuentre cómodo en su entorno. Si está asustado, nunca aprenderá.

Por tanto, el ambiente debe ser agradable, en un lugar de la casa donde se pueda relacionar con las personas y esté bien atendido. Ello contribuirá a que nos ganemos su confianza y nos preste más atención.

Desde que llega a nuestra casa, es imprescindible dedicar un tiempo diario a hablarle. No importa lo que le digamos, lo realmente importante es que se familiarice con el lenguaje.

El siguiente paso es tratar de enseñarle una palabra determinada. Generalmente, suele comenzarse por el término ‘hola’. Para que la aprenda, es necesario repetírsela de la forma más clara posible, vocalizando bien y desde una distancia cercana, para mantener su atención.

Una vez que hemos conseguido que pronuncie su primera palabra, todo será más fácil y rápido.

Para continuar con el entrenamiento y seguir enseñándole palabras, lo mejor es aplicar la técnica de la asociación, es decir, tratar de que relacione el término con el objeto. Si, por ejemplo, le estamos hablando de una fruta, es conveniente que, a la vez, la esté viendo.

Así mismo, no es recomendable aburrir al animal. Si queremos que aprenda una determinada palabra, es conveniente utilizarla en diversos contextos o en distintas frases.

Una buena técnica es comenzar nombrándole cosas que se encuentren en la misma estancia y que veamos que llaman su atención. Si, por ejemplo, se fija en la televisión, podemos tratar de que aprenda esa palabra.

Por otra parte, tampoco es necesario que le enseñemos demasiadas palabras. Debemos ir poco a poco y siempre es mejor que aprenda unos pocos términos bien que muchos mal o de manera defectuosa.

En cualquier caso, no debemos agotar a nuestro loro. Las sesiones de aprendizaje tienen que durar entre quince y veinte minutos cada una, no más tiempo. Como decíamos, es cuestión de paciencia.

Fuente: Mundo Animal.

Foto: Loros: Riza en Flickr

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