Cómo hacer un cenicero con una lata de refresco

Las latas de refresco son un buen material para realizar manualidades. Aunque tienen cierta dureza, son fáciles de doblar e incluso de cortar con una tijera. Son muchas las cosas que pueden hacerse con ellas pero una de las más sencillas es un cenicero decorativo. Aquí explicamos cómo.

Las latas de refrescos son un excelente material para hacer manualidades. Aunque tienen cierta dureza, son lo suficientemente blandas como para trabajar con ellas y se doblan y cortan con facilidad, incluso con tijeras normales.

Todo ello las hace fácilmente manipulables. No obstante, debemos tener cuidado porque son cortantes y, a poco que nos descuidemos, podemos hacernos una herida. En este sentido, es buena idea trabajarlas con unos guantes que tengamos por casa.

Foto de unas latas de Coca Cola

Latas de un conocido refresco

Son muchas las cosas que se pueden hacer con ellas. Pero una original y muy fácil es un cenicero decorativo. Para ello, sólo necesitaremos unas tijeras bien afiladas y un poco de habilidad.

Lo primero que tenemos que hacer es cortar la lata horizontalmente a una altura aproximada de sus tres cuartas partes, es decir, hacia la mitad de su mitad superior. Desechamos ésta y nos quedamos con la inferior.

Seguidamente, tras lavarla bien, cortamos en tiras verticales del mismo grosor todo el diámetro de la lata hasta, aproximadamente, llegar a un centímetro por encima de la base. De este modo, dejamos un fondo al cenicero imprescindible para que las colillas no caigan fuera. Después, abrimos las tiras de modo que formen una figura similar a una estrella de varias puntas o a un sol.

A continuación, viene el paso más difícil, aunque tampoco lo es demasiado. Tomamos una de las tiras y la doblamos en diagonal sobre la que queda a su izquierda, de tal forma que su punta quede bajo ella. Repetimos la operación con todas las demás tiras de tal suerte que hacen una forma circular y entrelazada cuyo centro es la base de la lata, que será el recipiente del cenicero.

Por último, elevamos un poco los extremos del entrelazado hasta que tomen una postura oblícua sobre la citada base para que nuestro cenicero no resulte excesivamente plano. Nuestro trabajo ya está terminado (en el enlace que señalamos como fuente, podréis ver el resultado).

Para decorarlo y que quede más bonito, podemos pintarlo a nuestro gusto y, si somos fumadores y queremos evitar que propague el olor del tabaco, podemos poner en su base un poco de arena u otra sustancia que lo absorba.

Se trata, como vemos, de una sencilla manualidad que, además, nos permite reciclar una lata. Con nuestras manos, hemos convertido un material de desecho que tendría que ir a un centro de reciclaje de residuos en un bonito y útil objeto decorativo que no ha podido salirnos más barato.

Fuente: Todosloscomo.

Foto: Latas de refresco: Luiz Fernando/Sonia María en Flickr.

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