Cómo hacer papel tipo pergamino

El pergamino era la base que se utilizaba para escribir en la antigüedad. Aunque se hacía de la piel de animales, nosotros podemos reproducirlo a partir de papel normal y así realzaremos nuestros escritos o pinturas, que tendrán un aspecto ilustre.

El pergamino eran el soporte que se usaba en la antigüedad para redactar documentos importantes. Desde la noche de los tiempos hasta hace relativamente poco, los dictados de los reyes y otros valiosos textos se escribieron en ellos.

Los antiguos emperadores egipcios, Alejandro Magno, los césares de Roma y los monarcas del Medievo inscribieron en ellos su rúbrica y los textos de relevancia, sobre los que se asentó la evolución de la humanidad, se hallan plasmados en este soporte.

Foto de un pergamino

Un papiro o pergamino con dibujos egipcios

Por todo esto, sin duda, cualquier escrito que figure en él presenta una imagen que realza su valor. Ya sea un diploma, una carta o un simple señalador de textos para regalar, siempre nos hará quedar bien.

Aunque procedía de la piel de algún animal, que se trabajaba hasta obtener esas láminas sobre las que se escribía, lo más curioso es que nosotros mismos podemos, a partir de papel normal, crear una imitación del pergamino. Para ello, necesitaremos varios útiles: papel base de empapelar, vaselina líquida, alcohol fino, polvos de talco, un palillo de brocheta para revolver, un pequeño pincel y un frasco para realizar nuestras mezclas.

El primer paso es mezclar a partes iguales la vaselina y el alcohol hasta obtener un líquido de color lechoso. A continuación, sobre el papel extendido, aplicaremos con el pincel la mezcla obtenida procurando que quede desigual. Es conveniente realizar esta operación dos veces.

Seguidamente, se aplica el polvo de talco espolvoreándolo por ambos lados del papel y se frotan con las manos tratando de que el talco quede impregnado en él. Ello proporcionará aspecto blanquecino a algunas de sus partes, tal como ocurría en los antiguos pergaminos. Asímismo, no debemos olvidar eliminar el exceso de talco que hayamos utilizado.

El último paso que nos queda por hacer es colgar el papel de una cuerda o un clip con objeto de que se seque. Debemos dejarlo en un lugar donde no coja polvo que estropearía nuestra obra. Una vez está seco, ya tenemos nuestro pergamino.

Tan sólo nos queda escribir sobre él. Es una buena idea para jugar con los niños y darles premios o, por qué no, para realizar dibujos al modo de las ilustraciones medievales y probar así nuestras cualidades artísticas. No precisamos ser grandes pintores, basta calcar el contorno del dibujo en él y luego colorearlo. Nuestra obra quedará realzada y brillante.

Fuente: Manualidades fáciles.

Foto: Pergamino: Jeff Dahl en Wikimedia.

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