Cómo cultivar un bonsái

Los bonsáis son esas pequeñas formas vegetales de origen oriental que parecen árboles en miniatura. Aunque son bonitos objetos decorativos, no debemos olvidar que son seres vivos y requieren unos cuidados en cualto a temperaturas, riego, poda y otras cuestiones. Aquí explicamos algunos de ellos.

Los bonsáis son esos pequeños árboles enanos de origen oriental. De hecho, su cultivo se inició hace dos mil años en China por monjes taoístas, que veían en ellos un símbolo religioso.

Literalmente, ‘bonsai’ significa en japonés –país al que se extendió su cultivo- ‘naturaleza en bandeja’. Y, aunque constituyen un bello objeto decorativo, no debemos olvidar que se trata de formas naturales y, por tanto seres vivos que requieren unos cuidados.

Foto de un bonsái

Un bonsái en perfecto estado

Por tanto, si queremos dedicarnos a su cultivo, debemos tener en cuenta unas pautas importantes. Lo primero que tenemos que saber es que, aunque nos lo vendan como árbol de interior, ningún bonsái lo es. Todos son de exterior, lo que ocurre es que, si procede de zonas tropicales o cálidas, puede no resistir las bajas temperaturas del invierno.

De este modo, sólo deben permanecer dentro de casa esas especies de zonas calurosas y sólo durante el invierno. Nosotros mismos podemos fabricarnos un invernadero en ella cubriendo una estantería alejada de la calefacción con un plástico. El resto del año tienen que estar al aire libre. Es igualmente importante que se trate de un lugar ventilado y tranquilo.

El resto de las especies de bonsáis pueden permanecer todo el año fuera de casa sin ningún problema. No obstante, si los veranos son demasiado calurosos también debemos protegerlo de esas grandes insolaciones.

En cuanto al riego, éste nunca debe hacerse por inmersión, ya que empapa demasiado la maceta de agua y la tierra de ésta puede pudrirse estropeando las raíces. Además, con él, aumenta considerablemente el riesgo de plagas.

Por tanto, es siempre mejor regarlo más frecuentemente –varias veces por semana, según la especie- y en cantidades pequeñas, con una regadera o una botella. Además, el agua del grifo no es recomendable debido a su exceso de cal. Es mejor utilizar la embotellada y, si es posible, la recogida de la lluvia.

En cuanto a otros cuidados como la poda, el pinzado o los injertos, si hemos comprado el árbol, lo más probable es que no hagan falta hasta la siguiente primavera, época en que, por norma general, deben hacerse estos trabajos en los bonsáis. No obstante, en este caso, cada especie es diferente, por lo que lo mejor es informarse de lo que le conviene a la nuestra.

En cualquier caso, si nos parece que nuestro árbol está enfermo, en las farmacias puede encontrarse una sustancia vigorizante denominada Benerva, que viene en ampollas y se aplica mezclando el contenido de una de ellas con un litro y medio de agua y usándolo para regarlo durante los días siguientes.

Fuente: Infojardín.

Foto: Bonsái: Antonio Tajuelo en Flickr.

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