Como comprar en crisis

Atrás han quedado las compras navideñas. Nuestra tarjeta de crédito está agotada, estamos en crisis y en plena cuesta de enero. Pero tenemos que seguir comiendo y, por tanto, comprando. Con este artículo, pretendemos brindar algunos trucos para hacerlo de la forma más barata posible. Se puede hacer siempre que vayamos por delante de las grandes superficies en picardía y conozcamos sus técnicas de marketing y sus argucias para hacernos picar.

 

    Han pasado las Navidades. Hemos acabado con nuestras tarjetas de crédito. Y, a mayor abundamiento, estamos inmersos en una crisis económica muy seria. Para empeorarlo, los supermercados nos llenan de ofertas tentadoras, perfectamente estudiadas por sus departamentos de marketing para que piquemos. Estamos rodeados de enemigos.

     Como tenemos que seguir comiendo, es imprescindible seguir comprando. Por tanto, es el momento de controlar nuestro carrito del “super” para que nos resulte lo más económico posible. Intentaremos proporcionar algunos consejos para ello.

    En primer lugar, es conveniente ir a comprar después de desayunar o de comer, es decir, cuando no tengamos hambre, ya que, si no, todo nos parecerá apetitoso y nos llevaremos más de lo que necesitamos.

    También es interesante elaborar una lista previa -en la que ya hayamos introducido los “caprichos” que nos podemos permitir- y ceñirnos rigurosamente a ella. No debemos comprar lo que no necesitemos aunque esté de oferta.

   Los vales que entregan los supermercados son también interesantes: podemos ahorrar, por ejemplo, un euro por cada cinco de compra. Pero ¡cuidado con los “ganchos”! Las ofertas que hacen los comercios para que piquemos suelen compensarlos con precios más altos en otros productos. En este sentido es conveniente también mirar la estantería de arriba abajo puesto que estos “pilletes” suelen poner a la altura de los ojos –donde miramos primero- los productos que más interés tienen en vendernos. De todos modos, lo mejor es elegir el centro con la mejor relación calidad-precio.

    Las marcas “blancas”-las que son propias del supermercado– suelen ser una buena opción. Generalmente son del mismo fabricante y de la misma calidad que las marcas comerciales, pero más baratas. No obstante, esto no es así en todos los casos. Por ello, no está de más leer la composición en las etiquetas.

   Aunque pueda parecer un poco excesivo, los productos próximos a caducar suelen ser bastante más baratos porque el centro quiere darles salida. Pero, ¡cuidado!, tampoco se trata de perjudicar la salud. Simplemente debemos ver de qué producto se trata, cuánto lo consumimos y los días que quedan para su fecha de caducidad: por ejemplo, si bebemos un litro de leche al día y caduca pasado mañana, podemos comprarlo y probablemente a mitad de precio.

    En fin, con todo lo dicho, esperamos haber brindado algunas ideas útiles para superar la “cuesta de enero”, que este año parece más puerto de primera categoría por lo empinado y largo.

Fotos: Pasillo de supermercado: Ronline en Wikipedia | Caja de supermercado: Windupduck en Wikipedia

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