Cómo actuar ante un accidente de tráfico

Desgraciadamente, los accidentes de tráfico son más numerosos de lo que quisiéramos. Por ello, no es dificil que nos veamos involucrados en uno, bien como víctimas, bien como testigos. Consecuentemente, es necesario saber cómo actuar en ese caso para ayudar sin producir -con la mejor de las voluntades- algún perjuicio.

Todos estamos expuestos a sufrir o presenciar un accidente de tráfico. Es una situación cotidiana que, alguna vez, puede sucedernos. Esperemos que no. Pero, en caso de que nos ocurra, debemos saber cómo actuar.

Accidente urbano

Accidente urbano

Lo primero que debemos hacer es llamar a los teléfonos de emergencias (en España, al número 112) y facilitar a los profesionales que nos respondan todos los datos que nos pidan. Pero, en ocasiones, la necesidad de los accidentados hace imposible esperar a que éstos lleguen y tenemos que ayudar.

En este caso, se recomienda situar nuestro vehículo a una distancia superior a cincuenta metros, por si se declara una explosión o un fuego. Debemos, igualmente parar en un lugar que no obstaculice el paso de vehículos y, a ser posible, una vez sobrepasado el accidente, para desplazarnos hacia el mismo en sentido contrario al de la circulación.

Si el incendio ya se ha producido, se recomienda acercarse al lugar del accidente siguiendo la dirección del viento y lateralmente a la columna de humo.

No debemos olvidar ponernos el chaleco reflectante y colocar las señales de peligro entre cincuenta y ciento cincuenta metros antes y después del lugar del suceso. También tenemos que prestar atención a letreros que adviertan de la presencia de productos químicos en el lugar (camiones volcados, fábricas, etc).

A continuación, es necesario apagar los motores de los vehículos accidentados, así como desconectar la batería. Si ya se ha producido un incendio, nunca debemos abrir el capó ni quitar el tapón de la gasolina y, si utilizamos un extintor, hay que dirigir el chorro a la base de las llamas.

Vehículo volcado

Vehículo volcado

Hemos llegado al momento más delicado: socorrer a las víctimas. A ser posible, no debemos moverlos. Toda persona que sufre un accidente tiene una lesión cervical hasta que no se demuestre lo contrario y sólo en el centro sanitario se puede descartar este problema. Por ello, lo mejor es intentar tranquilizar a la persona, procurando que no mueva el cuello.

Pero, en ocasiones, el peligro de explosión o el fuego no permiten esperar a los servicios de emergencia y hay que mover al herido. En este caso, debemos trasladarlo como si fuera un único bloque de cabeza, tronco y extremidades, es decir, evitando en lo posible cualquier movimiento del cuello.

A veces, con la mejor voluntad de socorro, podemos causar un daño mayor -para los accidentados o para nosotros mismos- que el que pretendemos evitar. Por ello, es recomendable seguir estas pautas.

Fotos: Accidente urbano: Thue en Wikipedia | Vehículo volcado: Michelangelo-36 en Wikipedia

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