Ayudar a quién padece depresión

La depresión es la enfermedad mental más extendida en nuestra sociedad y avanza a pasos agigantados. No debe confundirse con las fases que todos tenemos en que estamos más tristes o decaídos, sino que es mucho más grave y para afrontarla es imprescindible recurrir a la ayuda de los profesionales. Pero, aparte de éstos, los cuidadores del depresivo también deben tener presentes una serie de pautas para atenderlo y éstas son las que tratamos de explicar en este artículo.

 

    La depresión es una de las enfermedades de nuestro tiempo. Sin entrar en estadísticas, las víctimas de este proceso se multiplican cada año, causadas por un amplio número de circunstancias y no resulta fácil salir de ella. Intentaremos aportar aquí algunas ideas para ayudar a un deprimido.

    En primer lugar, debemos diferenciar lo que es un bajo estado de ánimo de una depresión. Todos sufrimos en determinados momentos de nuestra vida altibajos en nuestro ánimo, causados por problemas de toda índole –el trabajo, la economía, etc-, pero no por ello padecemos la enfermedad depresiva. Normalmente, estas situaciones son pasajeras y no revisten mayor gravedad. La depresión es mucho más compleja y profunda y no puede superarse con un simple esfuerzo de voluntad, sino que debe buscarse ayuda profesional psicológica o psiquiátrica. Pero, ¿Cómo podemos nosotros apoyar a quién padece la enfermedad?

    Es fundamental comenzar por convencer al paciente de que está enfermo y debe reconocerlo y acudir a un profesional, evitando a toda costa la automedicación. Cuanto antes se trate la depresión, más fácil resultará de curar.

    Del mismo modo, no se puede culpabilizar al enfermo de falta de voluntad, de “hacer poco por sí mismo”. Apelar a su voluntad es inefectivo. No se nos ocurriría esperar que una persona que padece un proceso febril, por poner un ejemplo, se cure a base de esfuerzo. El depresivo es un enfermo, no un abúlico. Y como tal debemos considerarlo.

    Ver al paciente como un enfermo hará que tengamos más comprensión hacia él y lo tratemos con paciencia y tolerancia. Tratar de ponerse en su lugar con empatía ayuda a entenderlo y colaborar en su recuperación. Esto no quiere decir que debamos dejarlo a su aire, pues entonces no hará nada. Lo que debemos hacer es mostrarle comprensión y tener paciencia, pero también debemos tratar de incitarlo a hacer cosas, a realizar actividades, primero sencillas y progresivamente más complejas, que requieran mayor esfuerzo de la voluntad.

    Relacionado con lo anterior, debemos huir de considerar al enfermo de depresión como una persona débil por no poder superar su enfermedad. Al contrario, debemos mostrarle cariño e intentar que se distraiga realizando actividades sencillas: pasear, charlar de temas ajenos a su enfermedad, hacer deporte, etc.

    En resumen, un depresivo es una persona enferma de la mente y debemos tratarlo como si padeciese cualquier otra enfermedad más visible, de tipo físico. Esperamos, con estas humildes ideas, haber colaborado con quienes cuidan a estos enfermos. Pero, de todas formas, lo mejor que puede hacerse es ponerse en manos de un profesional.

Fotos: Tristeza: en Wikipedia (tomada de Flickr) | Melancolía: Andreagrossmann en Wikipedia

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