Aprende a hacer sangría

La sangría es una bebida típicamente española que hoy se bebe en el mundo entero. Aunque lleva alcohol, constituye un excelente refresco para el verano. El secreto de su receta es la maceración de la fruta. aquí explicamos cómo prepararla.

La sangría es una bebida refrescante típica de la Península Ibérica que, hoy día, goza de fama casi universal. Sus orígenes se remontan a principios del siglo XIX, aunque algunas teorías, probablemente equivocadas, los sitúan con anterioridad en las Antillas dominadas por los ingleses.

Sea como fuere, el caso es que, merced al turismo y también a la emigración española, es conocida en todo el mundo y se consume habitualmente -además de en España– en toda la parte central y meridional de América.

Foto de una jarra de sangría

Una refrescante jarra de sangría

Aunque existen varias recetas, la base de la verdadera sangría es el vino tinto. Como, además, se mezcla con agua, es recomendable que tenga cuerpo, es decir, que sea denso, por lo que el de Toro, por ejemplo, resulta perfecto.

Sus ingredientes primordiales para cuatro personas son media botella del citado vino, casi otro tanto de agua, naranjas y limones desecados y en abundancia –también pueden añadirse otras frutas a elección de los consumidores-, media taza de azúcar y un poco de vermuth.

Hay quién busca una bebida más fuerte desde el punto de vista de su graduación alcohólica y le añade ron o ginebra pero, si lo que buscamos es un refresco con un poco de alcohol, es mejor no echarle bebidas blancas.

A la hora de preparar la sangría, el principal secreto se encuentra en la maceración –esto es, en el desecadode la fruta. Ésta debe ser troceada y dejada secar aproximadamente dos horas antes de preparar la bebida.

El motivo es que, si se hace sobre la marcha, aquélla no macera y el sabor a fruta seca propio de la sangría no se consigue. Lo que estaremos tomando es vino con frutas. Igualmente, si se hace con más tiempo de antelación, se corre el riesgo de que la fruta fermente a causa del azúcar y el alcohol.

Sin embargo, si el proceso de maceración se hace bien, la sangría no posee ningún secreto, ya que consiste, tan sólo, en mezclar los ingredientes. Por tanto, cortaremos la fruta y la dejaremos secar. Una vez pasado este tiempo, se echa en una jarra con el vino y los restantes elementos, se revuelve bien y se deja enfriar.

Cuando esté bien fría, se vuelve a revolver y ya está lista para tomar. En verano, hay pocas bebidas más refrescantes. Para adornar la jarra, suelen colocarse en su borde unas rodajas de naranja y de limón e incluso hay quién le echa hielo para que resulte aún más refrescante pero ello puede estropear la mezcla.

Fuente: El Gran Catador.

Foto: Jarra de sangría: Swanksalot en Flickr.

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