Aprende a fabricar jabón aromático

Desde hace unos años, se ha puesto de moda perfumar las casas con distintas sustancias y, junto a ello, la utilización de jabones aromáticos que, además, son decorativos. Aunque se pueden comprar de casi todos los olores, también podemos fabricarlos nosotros mismos de forma muy sencilla. Aquí explicamos cómo.

Desde hace unos años, han cobrado gran popularidad los aromas para perfumar las casas. Se utilizan diferentes plantas y compuestos que proporcionan a nuestro hogar un olor especial y agradable al olfato.

Y, junto a ello, se han puesto igualmente de moda los jabones aromáticos, es decir, aquéllos fabricados con determinados productos que, a la vez que sirven para la higiene, proporcionan un agradable olor al ambiente, hasta el punto que pueden usarse solamente para decorar.

Foto de jabones de diferentes aromas

Jabones de distintos aromas expuestos para vender

En buena lógica, existen un sinfín de jabones aromáticos diferentes, casi tantos como materias primas nos ofrece la Naturaleza y como combinaciones se nos ocurran. Pero, para iniciarnos en su fabricación, nosotros comenzaremos por uno sencillo: el de clavo y miel.

Necesitaremos doscientos cincuenta gramos de jabón especial para lavar prendas delicadas, sesenta gramos de miel, dos cucharadas de aceite de maíz y otras dos de aceite de clavo.

Así mismo, precisaremos un cazo grande, dos moldes para tarta, una cuchara de madera y un recipiente que resista bien el calor. Con estos pocos ingredientes e instrumentos, ya estamos en disposición de fabricar nuestro jabón aromático.

El primer paso es echar en el citado cuenco el jabón especial, el aceite de maíz y la miel. Lo mezclamos bien y colocamos el recipiente sobre el cazo con agua. Calentamos a fuego lento durante quince minutos el agua (y, sobre ella, el cuenco con los ingredientes).

Mientras se calienta, lo vamos removiendo con la cuchara despacio y, finalmente, echamos el aceite de clavo. Pasados los quince minutos, lo quitamos todo del fuego.

A continuación, retiramos el agua del cazo y echamos en él la mezcla que se ha formado en el recipiente. Volvemos a ponerlo en el fuego y lo mantenemos en él hasta que se haya creado una masa pegajosa.

Apagamos el fuego y esperamos a que se enfríe lo necesario para poder trabajar sobre ella con nuestras manos sin quemarnos.
Seguidamente, amasamos el producto. El objetivo es conseguir una mezcla suave y compacta a la vez.

A continuación, untamos el interior de los moldes para tarta con aceite de maíz y colocamos en ellos la pasta que hemos logrado. Untamos su superficie con otro poco de aceite para que la cara externa quede suave.

Por último, sacamos el jabón de los moldes y lo dejamos secar durante diez días antes de comenzar a usarlo. Tan sólo nos resta cortarlo en pastillas para tener un agradable jabón aromático.

Fuente: Bricocanal.

Foto: Jabones aromáticos: Rhurtubia e Flickr.

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