Algunas ideas prácticas para conseguir trabajo

En estos tiempos de crisis, resulta complicado mantener el puesto de trabajo y, aún más, acceder a uno. Por otra parte, los criterios de valoración -a la hora de realizar contrataciones- de las empresas han cambiado. Con este artículo tratamos de mostrar qué es lo que se valora más por parte de éstas a la hora de elegir a un trabajador.

 Vivimos tiempos complicados. La crisis económica ha enviado a muchas personas al paro y, tal como están las cosas, no resulta sencillo encontrar un nuevo trabajo. Ello es más complejo aún para los jóvenes que se incorporan por vez primera al mercado laboral.

Éste ha cambiado mucho en los últimos años. La sociedad de la información en que vivimos ha hecho que los criterios de las empresas a la hora de contratar personal hayan variado. Lógicamente, la formación específica en el terreno en que se desea trabajar sigue siendo fundamental, pero si hace unos años era la calificación académica lo que más se valoraba, hoy no es así, o, al menos, no es exactamente así: en caso de presentarse dos titulados a un puesto, es probable que la empresa valore más los conocimientos complementarios que se tienen que un expediente brillante.

La formación académica ya no es suficiente para acceder al mercado laboral

La formación académica ya no es suficiente para acceder al mercado laboral

Y es que –al margen de que se posean los conocimientos básicos para desempeñar el trabajo- lo que las empresas valoran es lo que se conoce como ‘competencia’, es decir, que el futuro empleado sepa hacer cosas y, sobre todo, su disposición para aprender tareas nuevas, así como que su personalidad sea acorde al puesto.

A grandes rasgos, podemos distinguir tres tipos de competencias laborales que las empresas valoran a la hora de realizar contrataciones. Cuantas más de ellas cumplamos, mayores serán nuestras posibilidades de encontrar trabajo.


En primer lugar, se hallan las ‘competencias básicas o profesionales’. Éstas son los conocimientos  imprescindibles para desarrollar un trabajo. En buena lógica, varían según las empresas, pero pueden definirse como la preparación teórico-práctica necesaria para desempeñar el trabajo al que se opta. Si se trata de un puesto como administrativo, se valorará la formación contable, el saber elaborar nóminas, facturas, la atención al cliente, etc.

Un segundo lugar lo ocupan las llamadas ‘competencias complementarias’. Se refieren éstas al conjunto de conocimientos añadidos que presenta el candidato a trabajar. Básicamente son el dominio de uno o varios idiomas, el uso de la tecnología informática –al menos a nivel de usuario-, y el conocimiento del contexto legal y económico del trabajo que se va a desempeñar, es decir, de las obligaciones y derechos inherentes al puesto.

Reunión de trabajo en una empresa

Reunión de trabajo en una empresa

En tercer lugar se encuentran las ‘competencias transversales’, que son el conjunto de habilidades y conocimientos no relacionados específicamente con el trabajo que se va a desempeñar. Podemos destacar, en este sentido y en primer lugar, la experiencia y, junto a ella, la sociabilidad o capacidad para trabajar con otras personas, la organización, la iniciativa, el saber resolver problemas o conflictos, la capacidad de negociación, etc.

Podemos estar seguros de que, cuantas más de estas competencias seamos capaces de dominar, mayores posibilidades tendremos de incorporarnos al mercado laboral.

Fotos: Alumnos en un aula: Loco085 en Wikipedia | Reunión de trabajo: Ha! en Wikimedia

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