Realización de boletines meteorológicos y previsión de desastres

La moderna sociedad tecnológica occidental está ya tan familiarizada con los partes meteorológicos que a pocos coge por sorpresa el abundante vocabulario técnico que emplean los meteorólogos a diario durante sus exposiciones. Pero una cosa es conocer el vocabulario y otra cosa es la ciencia que prevee el tiempo de una determinada región y los pasos que se siguen para medir la intensidad y dirección de las grandes perturbaciones atmosféricas con el objeto de minimizar daños materiales y humanos a la población civil.
A mediados de octubre de 1987, los partes del tiempo que ofrecía la televisión del Reino Unido pronosticaban fuertes rachas de vientos, sin más. El presentador de noticias de la cadena BBC al leer el informe meteorológico que auguraba un huracán, quito importancia al terminar su lectura. Al anochecer, el sur de Inglaterra fue azotada por la tormenta del siglo, dando nombre a aquel viernes como Viernes Negro. Los vientos alcanzaron velocidades de 187 kilómetros a la hora.

La moderna sociedad tecnológica occidental está ya tan familiarizada con los partes meteorológicos que a pocos coge por sorpresa el abundante vocabulario técnico que emplean los meteorólgos a diario durante sus exposiciones. Pero una cosa es conocer el vocabulario y otra cosa es la ciencia que prevee el tiempo de una determinada región y los pasos que se siguen para medir la intensidad y dirección de las grandes perturbaciones atmosféricas con el objeto de minimizar daños materiales y humanos a la población civil.

A mediados de octubre de 1987, los partes del tiempo que ofrecía la televisión del Reino Unido pronosticaban fuertes rachas de vientos, sin más. El presentador de noticias de la cadena BBC al leer el informe meteorológico que auguraba un huracán, quito importancia al terminar su lectura. Al anochecer, el sur de Inglaterra fue azotada por la tormenta del siglo, dando nombre a aquel viernes como Viernes Negro. Los vientos alcanzaron velocidades de 187 kilómetros a la hora.

Las consecuencias, 15 millones de arboles afectados y 19 muertos además de todo tipo de perdidas materiales que se cifraron en 1000 millones de libras esterlinas. La ciudadanía protestó energicamente ya que no entendían como se había avisado y aconsejado a la población para adoptar medidas de seguridad. La única respuesta oficial que encontraron fue que los presentadores del boletin fueron los que se habían equivocado.

Aunque el Viernes Negro de 1987 puso de relieve la incompetencia de las autoridades para tomarse en serio una situación que algunos ya habían calificando como “huracán”, no siempre, mejor dicho, muchas veces resulta extremadamente complicado efectuar previsiones meteorológicas debido a que la la ciencia del tiempo no es física ni matemáticas.



Lo cierto es que la evolución de una situación meteorológica depende de muchas variables que bajo particulares circunstancias se vuelven extremadamente difíciles de pronosticar. Cuando el físico italiano Evangelista Torricelli inventó el barómetro la ciencia de la meteorología dio su primer paso. Gracias a este sencillo pero ingeniosos instrumento, Torricelli adelantó la capacidad de los humanos para la predicción de cambios climáticos que frecuentemente anuncian la llegada de tormentas.

El barómetro predice que en condiciones normales y ante el aumento o disminución en la presión del aire, se pueden dar con facilidad perturbaciones atmosféricas. Se tardaría muchos siglos más en elaborar un sistema de estaciones e informes meteorológicos que gracias al telégrafo permitirían realizar predicciones con cierta precisión y que estas fueran conocidas por los individuos. Al avance del telégrafo le siguió el gran paso que trajo consigo la radio y a esta la informática que llevo a la ciencia de la meteorología a perfeccionar enormemente el grado de previsión del tiempo.

El aumento de la capacidad de procesamiento y memoria que sufrieron los ordenadores durante la década de los 70 permitió utilizar estos para representar modelos de cómo se comportaban las tormentas y otros tipos de acontecimientos atmosféricos. Todo ellos llevó al desarrollo de modelos del comportamiento de estos eventos y al establecimiento de centros avanzados para el monitoreo y procesamiento meteorológico.

La Organización Meteorológica Mundial recibe informes de 9000 estaciones ubicadas sobre el terreno y de 7500 barcos. 600 aeronaves se encargan de enviar sus informes desde el aire todos los días al mismo tiempo que una flota de satélites vigilan desde 80 kilómetros, la evolución de la atmosfera.

Con todo este volumen de datos fluyendo a diario y con el perfeccionamiento en la previsión, se ha creado en la sociedad una falsa conciencia de que el hombre moderno casi puede llegar a controlarlo, el viejo sueño humano. Pero lo cierto es que aún quedan grandes problemas por resolver y otros probablemente no se resuelvan nunca debido a las consecuencias que va a tener sobre la atmósfera décadas y décadas de agresión en forma de emisiones continuadas y altamente toxicas de gases. Con el tiempo se prevee que la actividad atmosférica se haga en algunas zonas mas virulenta y en otras provoque gravísimas sequías y otros fenómenos mas raros.

Muchos científicos ya han advertido de los serios problemas que están por llegar y que afectaran a toda la población mundial en mayor o menor medida. Las dos últimas décadas han sido prolijas en acontecimientos meteorológicos de especial virulencia y que han provocado el asombró y el desastre, desastre a menudo provocado por la inoperancia o incompetencia deliberada de las autoridades públicas, como tal fue el caso del Katrina en 2005.

Ante la manifestación de eventos tan destructores, científicos y meteorólogos se han tomados como algo muy personal, el conocimiento y evolución de estos acontecimientos. Gracias a todos los recursos para la recogida de datos citados anteriormente, científicos y meteorólogos tienen acceso a una enorme cantidad de datos en todo momento, como la velocidad y dirección del viento, temperatura, humedad, presión atmosférica, nubosidad, precipitaciones …

Toda esa información se convierte en más de 80 millones de dígitos binarios de información que son procesados y tratados para realizar las correspondientes previsiones pero también para conocer mejor como evoluciona el tiempo bajo condiciones particulares.

El conocimiento de la evolución del tiempo es algo vital para el modo de vida de Occidente. Buena parte de la vida económica gira en torno a las condiciones meteorológicas y por citar solo algunas, el transito aéreo, los desplazamientos por carretera de personas y mercancias, las cosechas, … dependen en buena manera de que las condiciones del tiempo sean las optimas para aportar a la economía los recursos que esta devora.

Los casos más extremos que ponen en aprietos a científicos y meteorólogos, son los ciclones y huracanes, enormes tormentas que avisan de su presencia cuando se divisan grandes masas de nubarrones en forma espiral. Cuando se detectan estas formaciones, en Estados Unidos existe un plan de actuación por el cual se hace un seguimiento de la perturbación mediante todo tipo de instrumental, tratando de conocer donde se desatará y la dirección que tomara posteriormente.

Con todo y a pesar de los grandes avances en modelos meteorológicos por ordenador, la experiencia y el pronóstico diario de un meteorólogo suele tener más éxito que las grandes predicciones a 10 días. Las predicciones que se relizan para tres días suelen ser precisas hoy como eran las realizadas hace 10 años para un solo día.

Los últimos avances en el conocimiento de tan ardua ciencia, ponen de relieve la mas que probable relación entre los cambios de temperatura del mar y ciertas condiciones y factores atmosféricos.

FUENTES: Maravillas de la ciencia. Selecciones Reader’s Digest

FUENTES GRAFICAS: Flickr, Wikipedia

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