¿Qué riesgo supone para la salud comer fritos?

Un estudio desvela el problema que supone para la salud alimentarnos de fritos y en especial de pollo frito.

fritos

Seguro que después de haber leído el título de la noticia has pensado… ¡con lo bueno que está el pollo frito! Y la verdad es que no te falta razón. La fritura variada, especialmente esas piezas de pollo que tanto nos venden en ciertas cadenas de comida rápida, nos encanta. Sabemos que no debemos abusar de ellas, pero más de una vez picamos cuando vemos las ofertas que nos hace el Coronel. Para que luchemos contra la tentación llegan los datos de un estudio que nos hacen ver las cosas de una forma muy seria.

El estudio en cuestión, realizado en Estados Unidos a más de 100.000 mujeres posmenopáusicas del país, quienes tenían una edad comprendida entre los 50 y los 79 años y que eran pacientes de 40 clínicas diferentes. Se llevó a cabo entre 1993 y 1998, realizándose un seguimiento exhaustivo para conocer cuáles eran los resultados que se presentaban. Al entrar en el estudio las mujeres rellenaron un cuestionario donde dejaban claro cuáles eran sus hábitos de comida, con qué frecuencia tomaban ciertos alimentos y el tamaño de las porciones. Dentro de esta larga lista se incluían productos como el pollo frito, el pescado frito o las patatas fritas, entre otros.

Los resultados hablaron por sí solos: los alimentos fritos derivaban en que aumentara el porcentaje de riesgo de muerte por todo tipo de causas. La única enfermedad que no se generaba en relación a la ingesta de estos alimentos era el cáncer. Lo que también destacó fue que las cifras indicaron que tomar pollo frito de forma diaria aumentaba hasta un 13% el riesgo de muerte en estas mujeres, riesgo que aumentaba a un 12% más en el caso de las enfermedades de corazón. En cuanto al pescado frito, los porcentajes eran muy parecidos. El riesgo de muerte por cualquier causa era del 7%, algo menor que en el caso del pollo, mientras que el riesgo de muerte por enfermedades coronarias aumentaba hasta el 13%.

Ciertamente, este no es el primer estudio que se lleva a cabo sobre los alimentos fritos, aunque sí es uno de los más exhaustivos. De hecho, en el año 2017 ya se analizó a un grupo de personas que consumían patatas fritas con frecuencia (entre una y dos veces por semana) y los resultados también fueron en esta línea. Se estimó que el riesgo de mortalidad en estos casos se podía duplicar sobre todo en edades más tempranas. Otros estudios similares ofrecieron datos sobre la relación entre el consumo de alimentos fritos y las probabilidades de aumentar el riesgo de desarrollar alguna enfermedad. En este caso, sí había una estrecha relación entre estos productos y la aparición de afecciones coronarias o la diabetes de tipo 2.

Fritos

Los expertos tienen diversidad de opiniones en cuanto a explicar cuáles son las razones principales por las que el riesgo de muerte en personas que consumen alimentos fritos aumenta. Sin embargo, muchos de ellos tienen claro que una de las causas que más peso puede tener es que este tipo de alimentos son ultraprocesados. Esto quiere decir que cuentan con un contenido en sodio mucho más alto, lo cual resulta dañino para el organismo. También hay otras causas que pueden incidir en mayor o menor medida, como la temperatura a la que se han cocinado estos alimentos, los aceites utilizados o los métodos de preparación. Los expertos hacen un inciso y destacan la situación de España, en la que las cifras de muerte relacionada son mucho más bajas que en otros países, entre otras cosas porque los fritos se suelen preparar con aceite de oliva, el cual es más sano.

En cualquier caso, lo que sí es evidente es que el consumo de fritos hace que estemos ingiriendo un mayor número de calorías, de sal y grasas, sobre todo si los alimentos los tomamos fuera de casa, de ahí que este porcentaje vaya en aumento. Pero eso sí, el estudio siempre hace referencia a estas cifras siempre que consumamos fritura en grandes cantidades, como una pieza de pollo al día tal y como mencionábamos anteriormente. Se deja claro que si no tomamos muchos fritos, no tienen porqué hacernos daños. Y aunque el estudio se llevó a cabo en mujeres, los expertos aseguran que estos datos se pueden extrapolar perfectamente a los hombres, tanto para lo bueno como para lo malo.

Teniendo esto en cuenta lo más conveniente es que como siempre recomiendan los expertos en nutrición y salud, tengamos una dieta equilibrada. El abuso de los fritos debería olvidarse de forma absoluta y si queremos darnos el gusto en algunas ocasiones, siempre es conveniente que no sea en grandes cantidades. No solo por las consecuencias que le traerá a nuestro organismo, sino también porque este tipo de comida tan frita puede dar dolores de estómago y acabar siendo molesta también a corto plazo. Porque seguro que alguna vez nos hemos arrepentido de comer demasiados fritos de golpe, ¿verdad?

Foto: mrlepp3rtpastel100

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