¿Qué palabras comunes que usamos a diario están registradas como marcas?

marcas registradas

Hay términos que quizá las empresas no tendrían derecho a registrar, mientras que otros han nacido en sus manos y aunque se han convertido en fenómenos sociales no terminan de ser liberados. En ocasiones se producen disputas legales que abren camino a que se produzcan cambios en cómo entendemos el uso de estos términos, mientras que otras veces estas palabras quedan con una exclusividad autoritaria que impide utilizarlas.

Se nos vienen muchos ejemplos a la cabeza de lo que significa registrar términos que acaban siendo comunes en la sociedad. En España es común identificar ciertos dulces con el término Gominolas, pero en realidad se trata de una marca registrada. Sus propietarios originales, Pastor y Canals, luchaban por la defensa del mismo de una manera férrea, incluso enviando correos a medios periodísticos donde se usaba el término fuera de un contexto relacionado con sus productos. Finalmente lo vendieron a una entidad más grande, Migueláñez, que de momento parece que no realiza tanta presión en el uso del mismo.

Como este muchos ejemplos tanto en español como en inglés. En inglés, por ejemplo, está registrado desde los años 70 el término superheroe por mucho que parezca extraño. Lo registraron en una maniobra común las grandes enemigas: Marvel y DC, y juntas siguen luchando a día de hoy para que no se utilice en vano, aunque en numerosas ocasiones han perdido la batalla legal en este sentido.

El Chupachups es otra de esas marcas básicas que todos usamos. Aunque en otros países han existido muchos tipos de Chupachup, lo que ha llevado a que el término no tenga un identificador de marca, en nuestra región esta marca siempre ha sido la reinante en este tipo de producto y se puede decir que ha tenido el monopolio en cierta manera. Ha calado tan hondo el Chupachups que no entendemos otra manera de identificar este caramelo con palo que tanto ha triunfado entre distintas generaciones.

Volviendo al inglés, otro término que nadie pensaría que está registrado es joy, alegría. Es posesión de Nestlé desde que pusiera en circulación una serie de productos que hacían uso del mismo. Y claramente es otro de esos casos en los que nos tenemos que plantear si de verdad esto es algo que resulte moralmente conveniente para la sociedad. ¿Y los jacuzzi? Reciben este nombre debido a sus inventores, los hermanos Jacuzzi, pero el identificador se ha ido expandiendo a lo largo de los años y ya no solo abarca su propia marca, sino que identifica a cualquiera de estas bañeras por mucho que el término sea propiedad de una empresa. Otra locura de registro es la de las iniciales J.R.R, propiedad de la familia que trabaja en la defensa de los derechos de la obra de Tolkien, el escritor de El Señor de los Anillos. Es preocupante, porque nadie por mucho que su nombre e iniciales tengan esas siglas, lo puede utilizar, al menos técnicamente.

Foto: TheDigitalArtist

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