¿Qué es la retórica?

retorica

La retórica se ha aplicado desde siglos atrás

Siempre que escuchamos la palabra retórica se nos ocurre pensar en políticos intentando convencer a un auditorio o en abogados de serie norteamericana buscando persuadir al jurado para que falle a favor de su defendido.

Puede argumentarse que desde que el hombre es capaz de nombrar los objetos del mundo es, también, capaz de convencer a los demás y, principalmente, de convencerse a sí mismo sobre lo que necesita convencer/se. Es que cuando hablamos de retórica ingresamos en el mundo de la pragmática y la conveniencia. Pero dejemos que el maestro Aristóteles nos ilumine con sus palabras: “Entendamos por retórica la facultad de conocer en cada caso aquello que puede persuadir. Éste no es el objeto de ningun arte; pues cada uno de los demás enseña y persuade respecto de sus propias materias como la medicina que trata de lo que sirve para sanar y de lo que daña a la salud… Pero la retórica, por asi decirlo, parece que puede conocer, respecto de un asunto propuesto, aquello que es apto para persuadir” (Aristoteles, Retórica)

Quizás los primeros en sistematizar el arte de la oratoria con fines de conveniencia fueron los sofistas, con Gorgias y Protágoras como máximos exponentes. Sostenian que era imposible que existiese una única verdad, y que el lenguaje podía utilizarse para expresar sólo aquello que fuese verosímil, razon por la cual igualaban verosímil a verdadero… De más está decir que las opiniones que Sócrates, Platón y Aristóteles tenían de ellos distaban mucho de ser positivas. Es que los sofistas fueron también los precursores de los “cursos de capacitacion”, ofrecían sus servicios docentes a aquellos que necesitasen mejorar sus dotes de oratoria, convirtiendo a la retórica en una seria estructurada de herramientas que, al final, terminaron previrtiendo el sentido de la misma.

Los tres maestros griegos, que serían el mediocampo perfecto del dream team futbolístico de la filosofia antigua, sostenian que en la discusión se encontraba un lento pero efectivo camino a la razón, motivo por el cual planteaban una retórica dialéctica, de idas y vueltas, más cercana a los debates que podemos apreciar cada vez que se acercan las elecciones y los politícos se dignan a decir algo que, suponen, nos resulte interesante.

Quizás, y más cerca nuestro, aunque no tanto, podamos encontrar en Kant y Schopenhauer a los continuadores de la pregunta acerca de la retórica. Schopenhauer llega a afirmar que, en definitiva, lo único importante no es tener razón, sino que el auditorio crea que la tenemos…

Por último, y ya en en siglo pasado, resultan relevantes los aportes de Perelman y Olbrechts-Tyteca, acaso quienes buscaron reconvertir a la retórica en una técnica útil y ya no en el arte reflexivo y placentero que los grandes maestros soñaron como medio de construccion de la verdad.

Fotografía: Stefan Rimm.

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