¿Qué diferencia hay entre una fábula y una parábola?

Conocer la diferencia entre fábula y parábola nos puede ser útil para explicarnos mejor o darnos a entender mejor en relación a los ejemplos que queremos señalar.

La fábula de la liebre y la tortuga, un clásico de Esopo.

Es habitual que haya conceptos que, en el sentido común cotidiano, se utilicen como sinónimos, pero que, cuando es necesario más precisión, resultan con diferencias importantes. Tal es el caso de la fábula y la parábola, dos términos relativamente cercanos que suelen ser utilizados indistintamente.

Resulta pertinente comenzar por aquellos elementos constitutivos que poseen en común, en ambos casos se trata de construcciones literarias de una extensión entre regular y corta, no demasiado extensas y con una cantidad limitada de personajes involucrados. También, en ambas, hay una situación verosímil (es decir, factible de haber sucedido en líneas generales) pero irreal (que no sucedió exactamente) y una búsqueda de enseñanzas morales, éticas o prácticas.

Las diferencias entre ambas estructuras radican, precisamente, en qué valores toman cada uno de estos elementos.
Mientras que en la parábola sólo intervienen actores humanos, en el mundo de la fábula es factible aceptar que haya animales, humanos y objetos interactuando como si se tratasen de seres humanos. Incluso llega a acontecer, que las fábulas suceden en mundos donde la existencia o inexistencia de los humanos es absolutamente intrascendente para lo que se está narrando.

Las parábolas son, por lo general, más cortas que las fábulas, ya que suelen estar insertas en disertaciones o argumentaciones más extensas, mientras que el relato de la fábula actúa por si mismo, es decir que no suele insertarse en argumentaciones que lo exceden. Un ejemplo de esto son las parábolas que aparecen en los evangelios, en los cuales siempre se detalla la situación, las palabras previas de quien hablaba (Jesucristo aparece como un gran utilizador de parábolas) y un cierre posterior, es difícil encontrar en algún texto bíblico una parábola aislada de una narración más amplia.

Pero la principal diferencia radica en la enseñanza que ambos textos pretenden construir. En el caso de la fábula ésto resulta tan importante que se cuenta con una palabra específica para dicha enseñanza: la moraleja. La moraleja no es más que una enseñanza de tipo moral o ético que quien narra la fábula pretende compartir con quien la escucha, suponiendo que el receptor no ha tenido o tiene experiencias o capacidad como para adquirir tal conocimiento más que metafóricamente. En cambio, la parábola da cuenta de una situación mucho más real, que interpela al oyente a que sondee en sus propias experiencias por situaciones similares con las cuales identificarse y, luego de tal identificación, resignificar el sentido que le había dado (o le da) a tal situación, a fin de extraer un aprendizaje práctico, aunque también ético o moral. En definitiva, la fábula genera una enseñanza, mientras que la parábola resignifica un aprendizaje que depende de la experiencia (real, posible o verosímil) del oyente.

 Fotografía: libertygrace0

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