¿Por qué se dice que los medios masivos de comunicación social son el cuarto poder?

Los medios tienen una gran incidencia en nuestra vida cotidiana

En líneas generales, el estado tiene una división de poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Cada uno de ellos tiene funciones bien determinadas, articuladas y cada uno es garantía de control sobre las otras partes. El ejecutivo controla parte del judicial, el judicial controla parte del ejecutivo y este último participa en la designación del judicial y en la regulación del legislativo.

Los medios tienen una gran incidencia en nuestra vida cotidiana. Es un triángulo que en la teoría funciona perfectamente y que, en la práctica, lo hace relativamente bien, donde todos controlan a todos y donde todos saben que tiene que hacer.

En sí no le corresponde a un poder entrar en la función del otro, por ejemplo el poder judicial no puede legislar pero tampoco puede ejecutar. El ejecutivo no juzga pero participa en la elaboración de las leyes. Cada uno tiene funciones.

Pero aparecen los medios masivos de comunicación social (elemento nuevo que no estaba cuando se funda el estado, y que se mete en la función de este estado) y ocupan un lugar dentro de la estructura del poder del estado proclamándose a sí mismos derechos y atribuciones que pertenecen a otros poderes. Es decir, los medios se dan a sí mismos (y socialmente reciben legitimación) funciones que pertenecen al Estado. Son entidades que no pertenecen la estructura estatal, pero que en realidad van a ir atribuyéndose la responsabilidad de superponerse y reemplazar al estado.

Los Medios Masivos de Comunicación Social van a empezar a actuar como si efectivamente fuesen el poder ejecutivo, legislativo y judicial, todo en uno. Van a presentarse como equivalentes al Estado todo, como grandes maquinarias que legislan, juzgan y ejecutan, pero que no pueden ser controlados por nadie más; ya que esa función de control es la que se adjudican privativamente. Es decir, se constituyen como una organización supra estatal que, mediante el juego de la manipulación de la información y la generación de opiniones en la población, están en condiciones de obligar al Estado a tomar determinadas medidas o a no tomarlas.

La principal motivación de esta acción esta relacionada con el poder, indirectamente hay una fundamentación económica. Por lo general la lógica del poder se gana o se pierde. Uno está en una dinámica donde tengo más poder o lo pierdo, no existe conservar el poder. Y los medios entran en esa dinámica. En política también actúa porque es la forma de roce que tiene para sumar o perder ese poder que tienen.

Por ejemplo, si el poder ejecutivo comunica a los medios, dicen “ustedes esto no lo pueden hacer, eso es ataque a la libertad de prensa”. Si el legislativo saca una ley para regular la acción de los medios, esto también es ataque a la libertad de prensa y si el poder judicial falla en contra de los medios, esto también significa, ataque a la libertad de prensa.

Esta libertad de prensa está en la constitución y ésta es quien garantiza la libertad de prensa, pero no se puede comunicar determinados enunciados con un determinado grado de seriedad por ejemplo cuando se saca una noticia mal intencionada y es a propósito. Sale en la tapa de los diarios que una persona está acusada de robar dos millones de dólares del Ayuntamiento y es mentira, pero ella ya quedó involucrada. Lo que hace el medio en la práctica es juzgar, como lo hace el poder judicial.

Fotografía: Universidad de Navarra

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