La antropología forense, la ciencia que identifica a los muertos

Se ha dado a conocer a través de la televisión y es una de las disciplinas que más interés despierta. La antropología forense nos permite poner rostro y nombre a un cadáver sin identificar a través de un minuciosos estudio de los restos.

La antropología forense es una de las ciencias que despierta un mayor interés entre los profanos. Su combinación de arqueología, con la ciencia de los forenses y los elementos del CSI, han hecho que esta especialidad se  convierta en una de las más reclamadas por la audiencia en  las series de entretenimiento.

Valiéndose de radiografías, endoscope, microscopios, sistemas de análisis de fibras y , sobre todo, de los conocimientos forenses más avanzados, esta disciplina nos permite la identificación de restos humanos o no, no identificados.

Esqueleto de mujer. Imagen:FxJ para Wikimedia Commons

Así, la Antropología Forense como ciencia incluye las excavaciones arqueológicas; el examen de cabellos, insectos, plantas; y huellas de pisadas; determinación del tiempo transcurrido desde la muerte; reproducción facial; superposición fotográfica; detección de variantes anatómicas; y el análisis de lesiones y tratamientos médicos pasados. De todas formas, en la práctica, los Antropólogos Forenses ayudan primariamente a identificar de un cuerpo basándose en la evidencia disponible.

Así, por ejemplo, cuando un esqueleto es encontrado en un área boscosa es llevado a la morgue o laboratorio antropológico para su examinación. El primer paso es determinar si estos restos son humanos, animales, o materia inorgánica. Si son humanos, el siguiente paso del antropólogo será estimar la edad, raza, sexo, y estatura del cuerpo.

Todo ello se logra gracias a la especial  habilidad del antropólogo para examinar el estado en el que se encuentran los restos. Aunque la mayoría de los esqueletos adultos tienen la misma cantidad de huesos (206), no existen dos esqueletos idénticos. Por lo tanto, las observaciones de patrones o rasgos característicos a menudo llevan a identificaciones positivas.

El método más frecuentemente usado es la comparación de imagines fotográficas dentales pre y post mortem. Si tales imagines no existen, o se encuentran fuera del alcance del antropólogo, las lesiones óseas antiguas o variantes anatómicas reveladas en otras imágenes pueden proveer la evidencia comparativa necesaria para el establecimiento de una identificación positiva.

Generalmente, el examen de la forma del cráneo nos permite determinar la raza, de la misma manera que de el hueso púbico, la unión sacro-ilíaca, cantidad de dientes, el tamaño del cráneo, los cambios artríticos en la columna, y estudios microscópicos de los huesos y dientes nos permiten estimar la edad del sujeto. La estatura puede estimarse midiendo uno o más huesos largos completos, preferentemente el fémur o tibia.

Una vez hecho todo esto, la contrastación de los datos con los archivos de personas desaparecidas y la elaboración de un retrato robot del fallecido es base a su estructura ósea, nos pueden servir para llegar a poner nombre a un cadáver que, de otro modo, hubiera quedado sin identificar.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...