Introducción a el firmamento a simple vista

El firmamento de la noche con sus innumerables estrellas y objetos celestes lejanos ha cautivado desde el principio de los tiempos la imaginación del ser humano. Además de cautivar la imaginación le permitió establecer un calendario para guiarse a través de las sucesivas estaciones y así conocer las mejores épocas de siembra y recogida. Este artículo pretende introducir a los meros observadores en los conceptos básicos sobre como situarse y observar el cielo nocturno para reconocer así los objetos de nuestros Universo «más cercanos».
El ser humano desde que comenzó a tener una cierta conciencia adoptó la idea de que el cielo era una superficie lisa y cristalina de la cual se descolgaban faroles. Desde la Edad Media hasta bien entrada la Edad Contemporánea, la teología católica afirmaba básicamente lo mismo.Lo primero que hay que comprender es que la esfera celeste es en realidad una esfera grande, hueca, que comprende nuestro firmamento y en su centro la Tierra.

El firmamento de la noche con sus innumerables estrellas y objetos celestes lejanos ha cautivado desde el principio de los tiempos la imaginación del ser humano. Además de cautivar la imaginación le permitió establecer un calendario para guiarse a través de las sucesivas estaciones y así conocer las mejores épocas de siembra y recogida. Este artículo pretende introducir a los meros observadores en los conceptos básicos sobre como situarse y observar el cielo nocturno para reconocer así los objetos de nuestros Universo «más cercanos».

El ser humano desde que comenzó a tener una cierta conciencia adoptó la idea de que el cielo era una superficie lisa y cristalina de la cual se descolgaban faroles. Desde la Edad Media hasta bien entrada la Edad Contemporánea, la teología católica afirmaba básicamente lo mismo.Lo primero que hay que comprender es que la esfera celeste es en realidad una esfera grande, hueca, que comprende nuestro firmamento y en su centro la Tierra.

Una de las referencias especiales para la observación a simple vista son los circulos máximos y circulos menores. Ambos consisten en dos circunferencias trazadas sobre la esfera celeste. Un círculo máximo o circulo mayor es una circunferencia virtual que corta la esfera por su centro, de ahí el adjetivo de maximo o mayor, porque es una de la circunferencias mas grande que se puede trazar.

Puede existir muchos circulos máximos pero todos siempre se intersectaran. Los circulos menores resultan de corta la esfera celeste en un plano que no transcurrira por su centro. Estos circulos a diferencia de los anteriores tienen diámetros menores y no necesariamente se intersectan.



En este esquema, la estrella polar sirve de referencia marcando el lugar del polo norte celeste y estableciendo al mismo tiempo el limite de la esfera celeste, una esfera que en realidad es una representación virtual para que los observadores terrestres del firmamento tenga una referencia en la que basar sus observaciones. Aprender a conocer estos conceptos nos permitirá realizar observaciones a simple vista.

Si los polos celestes se encuentran ubicados en los límites norte y sur de la esfera celeste el ecuador celeste hará lo propio pero situado de forma equidistante de ambos polos. Todos los objetos que vemos en el firmamento describen un movimiento a diario de este a oeste que los lleva describiendo círculos menores, paralelos al ecuador celeste.

Este modelo va a ser siempre correcto aunque provoca que dependiendo de la latitud donde nos encontremos, nuestra visión del firmamento cambiara con nuestra posición debido lógicamente a la forma de la Tierra. Pongamos un ejemplo de esto.

Un observador que se encuentre justo en el polo norte del planeta y levante su cabeza encontrara en el punto mas extremo de la esfera celeste, el cenit, es decir el polo norte celeste. Desde esa posición, dicho observador tendría una vista magnífica de una parte muy importante de la esfera celeste (hemisferio norte) pero seguiría sin poder verla al completo.

Desde esa posición el observador vería que el movimiento de las estrellas y otros objetos celestes se realiza paralelo al ecuador celeste y este coincide con el horizonte del observador, a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes. Este observador se encontraría en la misma situación en el polo sur, sólo que desde allí tendría una vista diferente del firmamento (hemisferio sur) e igualmente magnífica. Desde ambas posiciones, polo norte y polo sur, es posible ver la mayor porción posible del firmamento observable desde la Tierra. Las estrellas por la noche saldrían ni se pondrían.

El ser humano ha utilizado tradicionalmente una estrella para situarse. La estrella polar ubicada cerca del del polo norte celeste es un astro que destaca de forma moderada por su brillo pero que ha permitido durante siglos a navegantes y viajeros guiarse a través de tierras y mares desconocidos. La Polar forma parte de la constelación de la Osa Menor y permanece prácticamente inmóvil por encontrarse cerca del eje polar

Desde ambas posiciones, los dos observadores tendrían siempre la misma vista del cielo, una mitad justo. El otro hemisferio nunca será visible desde tal posición. El polo sur celeste por el contrario no contiene ninguna estrella que sirve de referencia a diferencia de la Polar en el norte. Otro concepto destacado a conocer es el angulo que nuestra posición describe con respecto al polo norte o sur celeste. En nuestro caso ese angulo se mide entre el horizonte y el polo norte celeste (o boreal) por encontrarnos en el hemisferio norte. En España ese angulo es de 40 grados.

En cambio, los observadores ubicados en el ecuador terrestre, tendrán los polos celestes situados en el horizonte mientras que el ecuador celeste describirá un trayectoria que va desde el punto cardinal este hasta el oeste, atravesando el cenit de la esfera celeste. Tanto en el ecuador como en latitudes intermedias, las estrellas salen y se ponen pero sólo en el ecuador tendremos la posibilidad de contemplar todo el firmamento a medida que transcurre una rotación completa.

Las estrellas que describen circunferencias que las llevan a no ocultarse nunca tras el horizonte, se denominan estrellas circumpolares. Desde España, las constelaciones de Casiopea, el Dragón, la Osa Mayor y la Osa Menor son constelaciones circumpolares. Sin embargo estas mismas constelaciones serían inobservables desde latitudes dentro del hemisferio sur a diferencia de constelaciones como el Centauro, la Cruz del Sur o la Carena que si serían visibles en este hemisferio y no en el norte.

De esto, se deduce por lo tanto que el cielo posee, debido a las características de la Tierra, zonas del cielo accesibles a la observación y otras no accesibles (anticircumpolares) en ningún periodo del año.

Todos los conceptos teóricos expuestos anteriormente, podrían ser suficientes aunque en realidad para asimilarlos bien, lo mejor es practicar directamente realizando observaciones, señalando y marcando la evolución de los astros a medida que transcurre el ciclo diario del firmamento.

Sin embargo, lo expuesto anteriormente no significa el completo conocimiento de los movimientos del firmamento. Una observación continuada de este nos permitirá obtener una mejor comprensión de todos los fenómenos que podemos conocer a simple vista o con la ayuda de un pequeño telescopio.

FUENTES: Astronomía general. Teórica y practica. D. Galadiz-Enriquez y J. Gutierrez Cabello.

FUENTES GRAFICAS: Wikipedia

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