Descubren una criatura increíble

Aunque estas bestias microscópicas son claramente crustáceos jóvenes, nadie sabía cómo se veían en su forma adulta. Ahora los investigadores pueden haber resuelto este enigma, mediante la aplicación de una hormona a las larvas-y que las obligó a madurar de un tirón.

El resultado, unas masas de células simples, pulsantes, con el aspecto de babosas, que son “increíbles” para los científicos. Estas criaturas sorprendentemente simples, mucho más simples que en su estado larval, podrían ser parásitas de todo el mundo.

Las larvas-y, o facetotecas, fueron descubiertas en 1899. También había larvas-x también, la “x” y la “y” señalaban algo misterioso. Más tarde, fue encontrada la forma adulta de las larvas-x, pero misteriosamente, incluso después de una búsqueda intensa, nadie sabía qué serían las larvas-y una vez crecidas, de modo que mantuvieron el nombre.

Estos bichos tienen apenas unos cientos de micras de largo, o más o menos el tamaño del punto al final de esta frase. Aparecen con vertiginosa diversidad en las áreas de arrecifes de coral, y se encuentran en todos los océanos, desde los polos hasta los trópicos. Su naturaleza común sugiere que los adultos tienen un papel muy importante en los ecosistemas de todo el mundo.

Para averiguar qué podían ser estos adultos-y, un equipo internacional de científicos usó redes para recoger más de 40 especies de larvas-y en una estación marina en la Isla Sesoko cerca de Okinawa, Japón. Cuando estaban recogiendo las criaturas, se avecinaba un ciclón.

“Se pronosticaba que azotaría la estación marina cinco días después de la llegada de nuestro equipo“, dijo Henrik Glenner, investigador y biólogo molecular en la Universidad de Copenhague en Dinamarca. “Esto nos puso bajo una considerable presión de tiempo, porque sabíamos que sería imposible capturar las larvas-y después de que pasara el ciclón. Por lo tanto, tuvimos que trabajar de noche“.


A continuación, los investigadores expusieron las larvas-y a una hormona de crustáceo que las instaba a madurar. Las criaturas sufrieron una metamorfosis en una forma juvenil, denominada “ipsigonas”, e inesperadamente se liberaron de sus exo-esqueletos para comenzar a moverse, como criaturas sin ojos ni extremidades que parecen crustáceos parasitarios.

Al principio los investigadores pensaron que sus ojos los engañaban, pero al final “la larva joven se arrastró literalmente fuera del viejo caparazón larval“, recordó Glenner. “Sólo después de varios experimentos repetidos creímos en realidad lo que veíamos. Esa sensación fue una experiencia increíble“.

El hecho de que las ipsigonas son infinitamente diferentes y mucho más simples que las larvas-y podría ayudar a explicar por qué las versiones adultas de estas criaturas se libraron de la detección durante tanto tiempo. Son tan simples comparadas con las larvas-y que incluso carecen de tractos digestivos y sistemas nerviosos.

Las ipsigonas podrían sobrevivir sin un tracto digestivo porque absorben los nutrientes directamente del medio. Podrían desarrollar un sistema nervioso más tarde en su vida, “pero no necesariamente“, dijo Glenner.

Sé que parece extraño, pero en algunos percebes parasitarios adultos, los rizocefalanos que parasitan a otros crustáceos, tampoco hay ningún vestigio de un sistema nervioso“, dijo Glenner a LiveScience. “Esto es posible porque su comportamiento como adultos está restringido a los ciertos movimientos coordinados cuando liberan a sus larvas“.

Mientras el estado adulto final de las larvas-y es probablemente parásito, los futuros esfuerzos de develar estos adultos-y para solucionar este misterio de una vez por todas, apuntarán a identificar sus anfitriones rastreando a los animales de un arrecife de coral para buscar el ADN de las larvas-y.

Estos parásitos podían tener un papel muy importante en la naturaleza“, dijo Jens Høeg, investigador, zoólogo marino y morfologista invertebrado en la Universidad de Copenhague en Dinamarca. “No deberíamos mirarlos como malvados o malos. Donde sea que estén estos parásitos, sea en los erizos de mar o en las estrellas de mar o en los corales, probablemente son importantes por contribuir en lo que consideramos un arrecife de coral normal y saludable“.

Høeg, Glenner y sus colegas Mark Grygier y Yoshihisa Fujita detallaron sus conclusiones en la revista BMC Biology, este 19 de mayo. Fueron respaldados por la Fundación Carlsberg en Dinamarca y el Museo Lago Biwa en Japón.

Vídeo: vea aparecer las criaturas “increíbles”.

Fuente: LiveScience

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