Algunas leyendas en torno a las dietas de adelgazamiento

Con la llegada del verano, todos tratamos de perder esos kilos de más cogidos durante el invierno. Pero debemos tener cuidado con los regímenes, pues muchos de ellos contienen falsedades que pueden perjudicar nuestra salud. Por ejemplo, que el agua engorda, que la dieta debe ser disociada, que debe eliminarse el pan o confiar en dietas ‘milagro’ o recomendadas por otras personas.

Con la llegada del verano, lo hace también el problema de todos los años: eliminar esos kilos de más que hemos ido cogiendo durante el invierno, para poder entrar en nuestro bañador. Por ello, aunque también se hacen durante el resto del año, ésta es una época propicia para hacer régimen de adelgazamiento.

Foto de una botella de agua

El agua ni adelgaza ni engorda

Pero, ante tantos productos milagrosos como nos ofrece la publicidad, muchos de ellos nocivos para la salud, no está de más desvelar unos cuantos mitos falsos en torno a la nutrición y al adelgazamiento para evitar que podamos ser engañados.

Y, para empezar, debemos hablar precisamente de las dietas milagro, esas que nos aseguran que vamos a perder varios kilos de peso en muy poco tiempo. Debe huirse de ellas pues la inmensa mayoría se basan en eliminar de nuestra dieta productos esenciales. Ello hace que adelgacemos pero también que el perjuicio para nuestra salud sea seguro. Además, es indudable que, en el momento que la dejemos, volveremos a recuperar el peso perdido o incluso más.

Relacionado con ello, están las dietas que se hacen por recomendación de alguien a quién le ha ido bien. Esto es otro error muy frecuente y perjudicial, ya que cada persona tiene unas necesidades nutritivas en función de su masa corporal, su altura y otras variantes. Por ello, los regímenes deben ser personalizados y prescritos por especialistas. Es decir, una dieta no vale para todo el mundo.


Otra cosa que solemos hacer habitualmente para adelgazar es tomar algún tipo de medicación. Ello está contraindicado, salvo que nuestra salud lo requiera y esté prescrito por un médico.

También es un mito falso que las llamadas dietas disociadas sean mejores. Se llama así a los regímenes que recomiendan no mezclar en las comidas proteínas con carbohidratos o éstos con grasas. El cuerpo humano está preparado para digerir simultáneamente todos estos elementos y sólo las comidas en que se combinan garantizan una correcta nutrición.

Otra leyenda urbana es que el agua engorda. Es falso, ni engorda ni adelgaza, ya que no aporta calorías ni nutrientes. Es más, tiene efecto saciante y ayuda a mitigar el hambre y, además, se trata de la única bebida imprescindible para el hombre, que debe consumir al menos un litro y medio diario.

Foto de una barra de pan

El pan nunca debe dejar de consumirse, aunque con moderación

También suele oírse mucho que el pan engorda. Como portador de hidratos de carbono –nuestra principal fuente de energía- que es, sí engorda cuando se consume en exceso, pero tomando una cantidad moderada no tiene por qué hacerlo. Además, aporta nutrientes esenciales para el organismo y por ello no debe eliminarse.

Todo ello son falsedades que, no por repetirse mucho, van a ser más verdad. Por ello, mucho cuidado, ya que pueden perjudicar seriamente nuestra salud.

Fotos: Agua mineral: Blmurch en Flickr | Pan: Adam Pieniazek en Flickr

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