Grecia, cuna de la cultura occidental

Breve historia de la filosofía, partiendo como base de Tales de Mileto, analizamos la raíz de su nuevo pensamiento (el paso del mito al logos) para posteriormente repasar las ideas de sus discípulos: Anaximenes y Anaximandro.

En la historia del pensamiento, el pueblo griego ocupa uno de los lugares más destacados. Fue aquí, en muchas de las ciudades de Asia Menor, donde se produjo el salto cualitativo de lo mítico a lo científico; es decir, desde ahora tendrá prioridad el saber racional sobre cualesquiera otras consideraciones, sobre todo si son míticas o rituales. Aquí surge el primer intento por representar, desde una perspectiva racional, el universo y su contenido sustancial; aquí nace ese amor por la sabiduría (filosofía, en su acepción nominal) que en un principio aún conservará ciertos rasgos míticos, los cuales funcionarán como una especie de rémora o freno al intelecto.

Tales de Mileto

Tales de Mileto

No obstante, a partir del siglo Vl antes de Cristo, una serie de personalidades griegas emergen de entre sus florecientes ciudades para mostrar con sus doctrinas la posibilidad de una lucubración apartada del mito. Al propio tiempo, también se intentará el afianzamiento de esta inédita forma, denominada filosofía de la cual se decía que era una cosa inútil. Sin embargo, será Tales, que vivió en el siglo Vl antes de Cristo, quien se encargará de mostrar lo contrario: “Habiendo previsto, por la observación de las estrellas, una buena cosecha de aceitunas, alquiló todas las prensas de Mileto, enriqueciéndose con ello, y demostrando a la vez que “la filosofía no era una cosa inútil“. Con este buen sentido práctico contrasta la anécdota de la vieja que se mofó de él al verle “caído en un pozo por ir contemplando las estrellas“.

Tales está considerado como el primer filósofo griego, era natural de la floreciente ciudad de Mileto, una colonia jónica del Asia Menor. No escribió obra alguna pero, según se sabe por algunos de sus contemporáneos, fue un buen astrónomo y un gran matemático. Predijo un eclipse de sol, que sucedió en el año 585 antes de Cristo, fecha que nos sirve de referencia para conocer el tiempo en que vivió y desarrolló sus actividades.

Parece, también, que supo hallar la distancia a la que se encuentra un barco en el mar mediante la atenta observación de dos puntos terrestres seleccionados por el medidor. También logró calcular la altura de las pirámides basándose en la longitud de sus sombras.



Por otra parte, existe un famoso teorema que lleva su nombre -el teorema de Tales-, lo cual hace que se le considere un gran geómetra.

Aparece, además, en la lista de los denominados siete sabios griegos, cada uno de los cuales había pronunciado un dicho célebre.

Consideraba al agua como el primer principio de todas las cosas, como elemento esencial que formaba parte de todo. Además, tenía un concepto animista (creencia en la existencia de espíritus que animan a todas las cosas) de la materia, y explicaba que el imán poseía alma porque hacía mover al hierro.

Como se ve, aún existen connotaciones míticas en los asertos de Tales de Mileto, por lo que el pensamiento todavía no se ha desembarazado del lastre de las creencias y de todo aquello que se considera ajeno a lo inmanente. La ciencia y la filosofía de Tales eran, pues, primitivas, pero estimularon el pensamiento y la observación empírica.

Anaximandro, detalle en La escuela de Atenas, Raphael Santi (1511), estrofas del Vaticano, Roma

Anaximandro, detalle en La escuela de Atenas, Raphael Santi (1511), estrofas del Vaticano, Roma

El segundo de los personajes célebres, integrante también de la llamada escuela de Mileto será Anaximandro, que nació en la ciudad de Mileto hacia el año 610 (a. C.) y fue compañero de Tales.

Las cosas no provienen del agua, tal como aseguraba Tales, sino que se formaban a raíz de una sustancia primaria cuyas características eran la infinitud, la indeterminación y la indefinición. A esta sustancia primaria la denominaba el “ápeiron” y decía de ella que era “inmutable, incorruptible, inagotablemente fecunda, generadora de los seres y a la cual todos retornan“. Viene a ser una especie de nebulosa, equivalente al caos; una mezcla confusa de elementos que se van separando después por el movimiento, nos dirá Aristóteles en un intento de interpretar las doctrinas de Anaximandro.

Por lo tanto, el “ápeiron” no es ni agua, ni tierra, ni aire, ni fuego, puesto que es anterior a todas las determinaciones y a todos los contrarios.

Según Anaximandro, los seres vivientes surgieron del elemento húmedo, cuando fue evaporado por el sol. El hombre, como todos los demás animales, procedía de los peces. Tuvo que provenir de animales de otra especie, puesto que, de lo contrario, y debido a los cuidados que necesita en su larga infancia, no habría sobrevivido.

Parece ser, además, que fue el primer pensador que confeccionó un mapa; también explicaba que la Tierra tenía forma cilíndrica y que su tamaño era unas 27 ó 28 veces más pequeño que el del Sol, con lo cual, al propio tiempo, se podía conocer el volumen del citado astro.

El último de los personajes pertenecientes a la denominada escuela de Mileto será Anaxímenes, que vivió en el siglo Vl (a. C.) y, como los anteriores compañeros, había nacido en la floreciente ciudad de Mileto.

Estimaba que la única sustancia esencial y primaria era el aire, pues, al parecer, concebía el cosmos como un animal dotado de respiración, es decir, viviente (animismo), que se encontraba inmerso dentro del “pneuma” (soplo, aliento, fuerza vital) infinito que todo lo envolvía.

Anaximenes

Anaximenes

Por lo tanto, para Anaxímenes, el aire penetra y envuelve el universo entero; rodea el universo del mismo modo que el alma (que es aire), mantiene la cohesión del organismo humano (y del animal).

Por otra parte, de esta sustancia esencial y fundamental nacen infinitos mundos y seres, entre los que se encuentran los dioses. Cada mundo está envuelto en una especie de caparazón de aire enrarecido. Cuando el aire se condensa, se transforma, primeramente, en agua, a continuación en tierra, y si se densifica más aún, se convierte en piedra.

Anaxímenes, por tanto, habla de condensación y dilatación; de la primera provendrá el enfriamiento y de la segunda el calentamiento; tales efectos los ilustraba con el siguiente ejemplo: “cuando se sopla con la boca cerrada, el aire es frío, y caliente si se expele con la boca abierta“.

Según Anaxímenes la Tierra tenía forma de disco el cual aparecía rodeado de agua y flotaba sobre la atmósfera; la Luna, el Sol y todos los demás planetas giraban alrededor de la Tierra.

A la muerte de Anaxímenes, Mileto fue arrasada por los persas y este centro de iniciación al pensamiento racional pereció.

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