¿Qué significa tener mucha “facundia”?

La palabra facundia designa a alguien que tiene gran facilidad para hablar en público de forma ordenada y coherente.

discurso

Obra "Discurso del primer cónsul a Monge"

La primera vez que oí la palabra facundia me pareció un tremendo insulto. Seamos sinceros, no se trata de una palabra bonita ni agradable de escuchar. Pero para mi sorpresa, decir que alguien tiene mucha facundia no es ninguna burla, sino todo lo contrario. El término facundia hace referencia a la habilidad que tiene una persona para hablar en público de forma coherente y ordenada.

Facundia es una palabra que proviene del latín “facundĭa”, que significa riqueza o abundancia y también está relacionado con el verbo latino farisfari, que quiere decir “hablar públicamente”. De ahí que cuando nos encontremos ante un buen orador con don de gentes, podamos decir que esa persona tiene mucha facundia. Con el paso de los años esta acepción ha caído en desuso y ha sido sustituida por palabras más comunes en nuestro vocabulario como labia, desparpajo o elocuencia.

Pero lo que nosotros entendemos como un piropo puede convertirse en una ironía en boca de un erudito de la lengua. Es sabido que en círculos culturales de gran prestigio, la palabra facundia se utiliza con tono irónico para designar a personas que hablan en exceso. Vamos, lo que comúnmente llamaríamos un pesado o un “listillo”. Es curiosa la habilidad que tenemos en España para cambiar el significado de las palabras, pero como eso ya es harina de otro costal, mejor nos centramos ahora en la facundia y reservamos ese tema para un nuevo post.

Volviendo a la palabra facundia, hay que destacar que el término también ha servido para inspirar historias infantiles con cierta moraleja. La historia titulada “Facundia” trata sobre un niño llamado Sandalio con problemas para relacionarse y hacer amigos. En mitad de las fiestas de una pequeña localidad, otra jovencita observa al pobre Sandalio solo, apartado de todo el mundo, por lo que decide presentarse y enseñarle todo lo que ella sabe acerca de la vida. Es en este punto donde la niña sorprende con una verborrea que pasa de los poético a lo intelectual con una facilidad asombrosa. La moraleja que se extrae de “Facundia” es doble: por un lado, el lector aprende lo poderosas que son las palabras, motivo por el cual debemos esforzarnos por encontrar el significado oculto de las mismas y no quedarnos con el evidente; y por otro lado, la historia revela la importancia de la amistad entre dos personas y lo beneficioso que puede llegar a ser para alguien tener un amigo que le guíe y le aconseje.

Foto / El Bibliomata

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