Cómo preparar un examen

Los exámenes son un momento de tensión y estrés para los estudiantes de cualquier edad, ya se en la etapa escolar como en la universidad y más allá de la personalidad nerviosa o no de un alumno, lo cierto es que la mejor tranquilidad a la hora del examen es el conocimiento.

Por más trillado que suene, una buena preparación de los exámenes permite llegar al momento con soltura y confianza; de manera que estudiar para rendir exámenes es una estrategia simple y confiable para superar estas etapas con éxito.

Lo primero a tener en cuenta es que durante todo el año debes ser un alumno activo, no uno pasivo. Si usas y manipulas la información y contenidos que se acumulan a lo largo de una materia o curso, maximizarás tu capacidad de acceder a esta información en tu memoria cuando la necesites.

Por lo tanto, no esperes a estudiar la noche anterior a un examen: Si no has tomado notas en clase, si no has resuelto dudas y afianzado conocimientos a lo largo del curso, difícilmente puedas prepararte en una noche o dos antes de dar el examen.


Por otro lado, el diseño de la evaluación es, también un componente importante: Toda vez que desconoces la técnica de evaluación de un profesor lo mejor que puedes hacer es preguntar: se trata de una preocupación legítima sobre el diseño del examen; aunque, lógicamente, el profesor no te dará las respuestas a las preguntas que te hará durante el mismo.

Conocer el diseño del examen te permite prepararte y practicar para responderlo con éxito en el tiempo previsto, de manera que conseguir esta información es importante. En caso de no hacerlo, siempre puedes practicar diversos diseños de examen para sentirte confiado de que podrás responder a cualquiera de ellos.

Antes de preparar un examen, toma nota de los temas más importantes de la materia y si tienes apuntes o resúmenes, todavía mejor. Allí, destaca con colores los que son los temas importantes y con otro color destaca tus dudas conceptuales o de vocabulario.

Ten en cuenta que cuando estudias temas muy abarcativos, es necesario estudiar desde los conceptos generales hacia los detalles y no al revés. Es sólo mediante la comprensión general de un tema que puedes resolver a los planteos secundarios.

Si has tomado apuntes, lo primero que puedes hacer para que ellos sean efectivos, es memorizarlos. Con ellos tendrás un conocimiento general de la materia y, cuando dichos conocimientos estén firmes en sus ideas más importantes, puedes ahondar en las visiones de diversos autores o detalles secundarios.

Para el primer momento de estudio, con tus apuntes, puede resultar de suma utilidad hacer gráficos o diagramas donde conectes las ideas principales. Esto te servirá para que, al ampliar y profundizar, puedas conectar un tema con otro sin problemas.

Con tu gráfico o diagrama conseguirás un listado de los diversos temas que tendrás que estudiar. Luego podrás hacer apuntes de cada uno de ellos para estudiarlos por separado y conectarlos conceptualmente.

Si tienes que memorizar mucho vocabulario o citas, el método más infalible es el visual. Destaca las palabras o citas en colores llamativos de manera que puedas verlos rápidamente y repasarlos a diario. Un refuerzo es colocar notas con estas palabras o frases en distintos sitios de la casa por donde pases habitualmente, de manera de dar una lectura varias veces al día hasta memorizarlos.

Si tu examen se aproxima, agota las horas del día para estudiar y trata de evitar pasar toda la noche previa estudiando. La creencia popular indica que así tienes los conocimientos frescos durante el examen pero la realidad indica que pierdes lucidez mental y capacidad de respuesta a causa de la falta de descanso.

Si el día del examen llegó, pero aún te quedan unas horas antes de que comience, no utilices cada momento en dar un repaso o una mirada rápida a los apuntes. Eso sólo aumentará tu sensación de desesperación y puede hacerte entrar en pánico.

Si necesitas calmar tu ansiedad antes de un examen, el día anterior realiza una lista de los temas estudiados y, la mañana del examen o, incluso, previo al mismo, repasa visualmente los títulos para tener confianza en que has estudiado toda la materia y los tienes frescos.

Prepararse físicamente para un examen también es importante: dormir bien la noche anterior, estar bien alimentado e hidratado, contar con todo el material necesario para dar el examen antes del mismo, te permitirá optimizar tu tiempo y mantenerte enfocado en resolverlo exitosamente. Incluso, ir al baño antes de comenzar el examen es muy importante para que estés cómodo y relajado mientras respondes.

Fotografía:  scui3asteveo en Flickr

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