Una buena hidratación mejora el bienestar físico y mental

Una correcta hidratación favorecerá a nuestro organismo y evitará problemas de salud a nivel físico y psíquico

agua

La importancia de hidratarse

La correcta alimentación y la práctica de una actividad física tienen que completarse necesariamente con una adecuada hidratación para asegurar una buena salud. Beber menos de lo necesario puede tener riesgos para nuestro bienestar físico y mental.

Se estima que incluso una leve deshidratación de un 2% puede provocar problemas en la atención, la memoria a corto plazo y la coordinación viso-motora. En casos algo más severos también es responsable de trastornos como la fatiga, la disminución de la capacidad de concentración y la somnolencia. La falta de líquidos genera, además, un aumento en la hormona del estrés, capaz de producir efectos perniciosos en nuestra percepción, habilidad espacial y memoria. No obstante, la mayoría de la población desconoce cuál es la cantidad de bebida que debe tomar y, en general, suele ingerir menos de lo que se considera adecuado.

Aunque es necesario beber la dosis conveniente de líquidos a cualquier edad, resulta especialmente importante extremar las medidas preventivas entre los mayores. Los ancianos resultan especialmente sensibles porque tienen una menor cantidad de agua en su cuerpo, son especialmente propensos a la incontinencia urinaria, tienen una menor sensación de sed que los más jóvenes y su actividad renal se reduce con el paso de los años.

Si a ello unimos la menor actividad física de estas personas y el consecuente aumento en la obesidad, las consecuencias de una mala hidratación pueden contribuir en su caso a un mayor deterioro físico y psíquico, e incluso un crecimiento de la mortalidad entre este sector de la población. Para evitar estos efectos perniciosos en la salud, The International Life Sciencies Institute (ILSI) recomienda que los mayores tomen todo tipo de bebidas e incrementen su consumo de alimentos ricos en agua.

Es urgente también introducir a los niños y adolescentes en unos hábitos de vida saludables que les acompañen durante toda su vida. Parece existir, en este sentido, una correlación entre la actividad física y el consumo de líquidos entre los más jóvenes. Aquellos que realizan algún tipo de ejercicio suelen estar mejor hidratados que los más sedentarios.

El caso español es verdaderamente preocupante a este respecto. La mitad de los menores de nuestro país realiza una actividad física insuficiente y encabezamos el ranking de países europeos que menos ejercicio practica durante el horario extraescolar

No obstante, cualquier disciplina deportiva debe acompañarse de una ingestión de líquidos adecuada. En este caso, la bebida debe incluir, además de agua, hidratos de carbono y electrolitos. En definitiva, resulta necesario que la población reciba información sobre cómo realizar una buena hidratación para lograr una mejor calidad de vida.

Foto: simtay

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