¿Qué son los síndromes literarios?

Podemos llamarlo investigación o imaginación, pero los expertos en medicina se calientan realmente la cabeza para hayar el origen de muchos síndromes raros.

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La literatura inspira más que al entretenimiento

Dentro del marco de la medicina, existen cuadros clínicos que presentan síntomas y signos realmente extraños. Los expertos buscan las causas y orígenes y determinan una denominación. Algunos de los investigadores tienen que explorar campos muy diversos, entre los más curiosos están los que reciben el nombre de personajes literarios. Los cuentos e historias van más allá de la simple literatura y protagonizan los nombres de enfermedades y trastornos muy peculiares. Adentrándonos en el mundo de los llamados ‘síndromes literarios’ queremos contaros algunos ejemplos para comprender un poco mejor la historia de estos conjuntos sintomáticos.

  • Síndrome de Rapunzel: El cuento de los Hermanos Grimm y su protagonista de larga melena hace referencia a un raro trastorno intestinal, del que solo se conocen 25 casos. Las que sufren este síndrome son mujeres jóvenes y niñas, y consta de una formación de una cola de pelo que se extiende desde el estómago hacia el intestino. Esto se produce por un trastorno de personalidad que causa tricofagia, una ingesta compulsiva de cabello habitualmente propio.
  • Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas: Esta enfermedad se asocia a pacientes que perciben alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos. También puede darse una distorsión de la propia persona, que les hace sentirse más grandes o más pequeños. Los científicos asocian estas visiones a las mismas que sufría la protagonistas de la novela del escritor Charles Lutwidge Dodgson, ‘Alicia en el País de las Maravillas’, al igual que otros de sus personajes. El trastorno temporal también es frecuente en pacientes que sufren este síndrome, como lo que perturbaba al conejo blanco de la novela. Además sospechan que el escritor inglés podía haber sufrido estas raras experiencias y por lo tanto podría haberse inspirado en su propia enfermedad. Este trastorno se ha asociado a otras ilusiones visuales como la palinopsia, que hace ver imágenes múltiples, o la acromatopsia, asociada a la no percepción del color.
  • Síndrome de Huckleberry Finn: La literatura de Mark Twain es la protagonista de este síndrome psicológico, los pacientes tienden a eludir responsabilidades como niño, y a cambiar con frecuencia de trabajo cuando se llega a la edad adulta. La depresión o baja autoestima suelen ser las causantes de este síndrome, incluso algunos expertos lo asocian a un mecanismo de defensa ligado al rechazo parental en un sujeto inteligente.
  • Síndrome de Otelo: Esta oda a la obra de William Shakespeare es más frecuente, pues trata de los celos patológicos. Este delirio se caracteriza por una preocupación excesiva e irracional sobre la infidelidad de la pareja. El paciente está absolutamente convencido de la infidelidad de su pareja sin motivo aparente. Esta actitud es frecuente en hombres y refleja el comportamiento exacto de Otelo con Desdémona. También llamado celotípico, pasa muchas veces desapercibido como celos comunes.
  • Síndrome de Pollyanna: Un optimismo enfermizo es el trasfondo de este problema psicológico. La excesiva idealización de las situaciones y un exceso de amabilidad tendencia a verlo todo color de rosa, son los síntomas que se asocian a este síndrome. Esta huida de la realidad es la misma que sufría la protagonista de la novela juvenil ‘Pollyanna’ de la escritora norteamericana Eleanor H. Porter.
  • Síndrome de Madame Bovary : El filósofo francés Jules de Gaultier fue el primero en utilizar este término para definir la insatisfacción crónica de algunas personas, en planos afectivos y sociales. Emma Bovary, protagonista de la novela de Gustave Flaubert, sufría este síndrome que le frustraba toda ambición y dotaba su personalidad de gran imaginación. Una distorsión entre ilusiones y realidad que actualmente también se conoce como bovarismo.

Las personas somos realmente complejas, y los trastornos de nuestro cerebro muy caprichosos. A veces los escritores crean historias ficticias que, sin saberlo, protagonizan posteriormente los cuadros médicos más extraños y complicados.
Vía/ Muy Interesante

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