¿Qué son los obesógenos?

Recientes investigaciones han descubierto la incidencia de sustancias químicas en el aumento de peso. Se trata de los llamados obesógenos, presentes en productos tan cotidianos como los recibos de compra o el revestimiento de algunas latas de comida.

obesogeno

“La de la alcachofa, la hiperproteica, la baja en sodio, la de la fruta, la Atkins, la hipocalórica; lo he probado todo doctor y no hay manera” Son muchos los pacientes obesos que acuden a la consulta del especialista con esta queja. Los obesógenos podrían ser los responsables de esta situación, pero ¿qué son y cómo influyen a nuestro organismo?

La obesidad y el sobrepeso causan en la actualidad más de tres millones de muertes al año en todo el mundo. La enfermedad va mucho más alla de un mal aspecto físico. Padecerla incrementa la presión arterial y aumenta el riesgo de padecer infartos, accidentes cerebrobasculares, diabetes, ataques cardiacos y otras enfermedades como el síndrome metabólico.  La envergadura del problema es  obvia.

La solución más evidente al aumento de peso es la reducción de la ingesta calórica y el ejercicio físico, ahora bien, parece que no son los únicos factores que influyen. Distintos investigadores estan constatando la incidencia de ciertas sustancias ambientales, alimenticios o farmacéutico. De hecho los obesógenos son esto: “compuestos alimenticios, farmacéuticos e industriales que pueden alterar los procesos metabólicos y predisponer a algunas personas a subir de peso”.

Esta idea surgió a partir de un artículo de Paula Baillie-Hamilton, publicado en 2012 en la Journal of Alternative and Complementary  Medicine. En él recopiló una serie de estudios que se habían llevado a cabo desde la década de los 70 y que relacionaban la exposición de algunos animales a algunas sustancias químicas con el incremento de su peso, pero cuya tesis no trataba este tema. Además, los Institutos de Salud de los Estados Unidos han reconocido recientemente esta vinculación entre el aumento de peso y algunos componentes químicos.

Un dato preocupante es que si estas exposiciones tienen lugar durante el desarrollo fetal o en las primeras etapas de la vida, las consecuencias pueden ser irreversibles, pues estos compuestos pueden alterar de por vida la composición celular y el metabolismo de los individuos.

Los obesógenos pueden afectar al número de células grasas, a su tamaño, a las hormonas que regulan el apetito y la saciedad; son capaces de transmitirse entre generaciones y hasta de modificar el ADN sin cambiar el código genético.

Pero ¿dónde se encuentran? Según el investigador Henry Heyndel, “existen entre 15 y 20 sustancias que provocan el aumento de peso parcialmente como consecuencia de una exposición durante el desarrollo”. Los hallamos, entre otros, en los plaguicidas que se utilizan para acabar con las plagas de ciertos alimentos (atrazina y el DDE), fármacos como el Avandia que contienen rosi-glitazona, o en la comida de algunos restaurantes chinos a la que añaden glucamato monosódico para potenciar el sabor. También son obesógenos los organoestaños, presentes en el papel tapiz, las persianas de vinilo o las baldosas.

Los ftalatos, un tipo de plastificante, siguen engrosando la lista. Por desgracia, son fáciles de encontrar en muchos productos de pvc, en artículos aromáticos, de higiene personal, o en suavizantes para la ropa. El bisfenol Aes uno de los más peligrosos, pues está en el revestimiento de algunas latas de alimentos y en  los recibos de las cajas registradoras.A pesar de los peligros y la influencia de estos factores y sustancias sobre nuestra salud, evidente ya para la gran mayoría de la comunidad científica, la OMS no tiene en la actualidad una política de prevención encaminada a informar o prohibir estas sustancias nocivas.  Lo único que cabe en este caso, es ser lo más cuidadoso posible.

Fuente/ Obesógenos, vínculo ambiental con la obesidad

Foto/ lorenasilvasd

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...