¿Qué es la vigorexia?

La obsesión por la belleza y el aspecto físico que se ha impuesto en la última década ha llevado a la aparición de trastornos psicológicos de percepción de la propia imagen entre los que se encuentran los más conocidos, como la anorexia por la bulimia, pero también otros quizá menos frecuentes, pero no por ello menos dañinos para la persona que los sufre, como la vigorexia, también conocida como dismorfofobia, complejo de Adonis o anorexia inversa.

La obsesión por la belleza y el aspecto físico que se ha impuesto en la última década ha llevado a la aparición de trastornos psicológicos de percepción de la propia imagen entre los que se encuentran los más conocidos, como la anorexia por la bulimia, pero también otros quizá menos frecuentes, pero no por ello menos dañinos para la persona que los sufre, como la vigorexia, también conocida como dismorfofobia, complejo de Adonis o anorexia inversa.

Los vigoréxicos tratan de desarrollar al máximo su muculatura mediante el ejercicio. Wikimedia

La dismorfia muscular es un trastorno alimentario caracterizado por la presencia de una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal (dismorfofobia). Aunque no está reconocida a nivel internacional como  enfermedad, lo cierto es que los casos de vigorexia son cada vez más frecuentes y, al igual que en la anorexia, quienes lo sufren, sobre todo hombres,  perciben su cuerpo de manera  distorsionada obsesionándose con que su cuerpo carece de tonicidad y musculatura, y sintiendo una necesidad obsesiva de realizar ejercicio físico para mejorar su aspecto corporal. Esto les lleva a  practicar ese ejercicio de forma compulsiva, con lo que  los cuerpos suelen desproporcionarse, adquiriendo una musculatura no acorde con la talla de la persona.

¿Cómo podemos reconocer la vigorexia?

Existen dos manifestaciones fundamentales en los casos de vigorexia:  la extrema actividad del deporte, o la ingesta o comedor compulsivo para subir de peso, unida al hecho de que  en el espejo, la persona sigue percibiendo su cuerpo como esquelético y seguir comiendo más.

Los vigoréxicos suelen realizar ejercicio físico excesivo  a fin de lograr un desarrollo muscular mayor de lo normal, pues de lo contrario se sienten débiles o enclenques. A esta exigencia se suma un trastorno en la alimentación que se hace patente en una dieta poco equilibrada en donde la cantidad de proteínas y carbohidratos consumidos es excesiva, mientras que la cantidad de lípidos se reduce, convencidos del hecho de que este tipo de nutrición les ayudará a ganar en musculatura reduciendo la grasa corporal e incrementando la tonificación muscular. Muchas veces, además, los vigoréxicos, llevados por ese deseo de alcanzar una forma física consumen esteroides y otros fármacos, lo que puede ocasionar importantes daños para su salud y alteraciones graves de su metabolismo.

El perfil de una persona que presenta este trastorno incluye:

  • Obsesión por un cuerpo musculoso al extremo. Incluso cuando ya han conseguido esa musculatura, su visión está tan distorsionada, que al mirarse al espejo aún continuará viéndose débil.
  • Distorsión de la imagen corporal.
  • Autoestima baja.
  • Dietas auto impuestas.
  • Entrenamiento con dedicación compulsiva y casi exclusiva. Se deja en segundo plano otras actividades sociales o culturales.
  • Adicción a la báscula.
  • Tendencia a la automedicación.
  • Dieta muy alta en proteínas, complementada con productos anabólicos y esteroides en la mayoría de las ocasiones.
  • Consumo de medicamentos anabolizantes con el objetivo de ganar en musculatura y tonificación.

Pese a que hace tan solo unos años era muy difícil encontrar casos de este trastorno, hoy los especialistas aseguran que este podría afectar entre el 1 y el 10% de los usuarios habituales de gimnasios. De hecho, Pope (1993) llega a decir que de los 9 millones de estadounidenses que van al gimnasio, un millón estarían afectados de anorexia inversa. En el caso de España, los autores R. Muñoz y A. Martínez las cifras que se han propuesto los sitúan a los afectados en torno a los 20.000. lo que implica una  tasa de prevalencia  de 0,048% en la población general, si consideramos que afecta principalmente a hombres, afectaría a 1 de cada 2.000.Otras estimaciones señalan que de los 700.000 casos de anorexia que puede haber en España el 10% serían varones y de estos 1/3 habrían llegado a la anorexia desde la vigorexia.

Causas

Aunque los  factores socioculturales, como el imperante culto al cuerpo y el deseo de perfeccionamiento de la sociedad actual, poseen un papel importante en estos trastornos,  también hay autores que señalan la importancia de  ciertas alteraciones en los neurotransmisores cerebrales relacionados con este tipo de patologías, aunque esta última tesis aún no está definida de forma rotunda.

No obstante, en los que sí hay un consenso claro es en que, tanto la vigorexia como el resto de trastornos de la alimentación o TCAS deben ser tratados por especialistas del campo de la psicología y la psiquiatría, y no solo por expertos del ámbito de la nutrición y la endocrinología; ya que se debe intentar cambiar la conducta de la persona, su autoestima y su pánico a un fracaso.

La mejor medida para evitar estos trastornos, tanto vigorexia como anorexia y bulimia, es la prevención, ya que detrás de ellas suele aparecer la obsesión por poseer el mejor físico, la mejor imagen ante la sociedad.

No debe olvidarse que la práctica de actividad física genera una serie de alteraciones corporales, como la segregación de hormonas, tal es el caso de las endorfinas; que producen una adherencia o “enganche” a la práctica de actividad física cuando el estímulo producido por la actividad física es producido de manera repetida y continuada. Sin embargo, esa especie de adicción que se crea con la práctica sistemática de actividad física, como con el deporte; no es contraproducente mientras se mantenga en niveles normales y no se convierta en obsesión.

La vigorexia es un trastorno obsesivo con graves consecuencias para la salud. Wikimedia.

El problema es que, en el caso de los vigoréxicos se generan conductas obsesivas y compulsivas. Las personas que sufren este trastorno tienen pensamientos obsesivos y recurrentes sobre su imagen, su escasa musculatura y sobre que deberían de hacer para mejorarla y es esa obsesión la que les lleva a realizar ejercicio físico de un modo compulsivo  para compensar ese “defecto” que ellos creen presente en su cuerpo de su cuerpo, que es la falta de suficiente tamaño muscular.

Pese hasta hace poco la sociedad en general no era consciente de la importancia de los trastornos de la alimentación y del comportamiento, poco a poco parecemos darnos cuenta de que un trastorno como la vigorexia puede ser mortal. Y es que, al margen de las implicaciones psicológicas mencionadas, la obsesión por ganar musculatura y por el ejercicio físico puede generar patologías graves como  la atrofia del músculo cardiaco, debido a la falta de sangre por su aumento de tamaño. Además, dado que los vigoréxicos suelen complementar su dieta con anabolizantes y esteroides, se pueden observar en los algunas de las complicaciones propias del consumo de estas sustancias  como hipertensión arterial, incremento del riesgo de padecer un  ataque al corazón, aumento del tamaño del ventrículo izquierdo del corazón (hipertrofia ventricular), acné,  paralización del crecimiento óseo e incluso  efectos psiquiátricos como tendencias suicidas, manías, delirios y agresividad.

Documentación y enlaces relacionados:

Ortorexia y vigorexia: ¿Nuevos trastornos de la conducta alimentaria? : http://www.tcasevilla.com/archivos/ortorexia_y_vigorexia.pdf

Vigorexia: cómo reconocerla y evitarla Baile, JI.Editorial Síntesis, 2005

Mi mente es mi enemigo. Ruipérez. EDAF 2008

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