La esclerosis múltiple

En esta entrada conocemos la enfermedad de la esclerosis múltiple y cómo ataca lenta y progresivamente desde dentro a los que la padecen

Una de las enfermedades más temidas en los últimos tiempos es la esclerosis múltiple ya que su convalecencia es bastante penosa. Tuve la oportunidad de conocer de cerca un caso de estos, cuando la enfermedad atacó a un compañero de trabajo y fuimos testigos de la lenta agonía del mismo. La progresión de la enfermedad es muy dolorosa para el entorno ya que la persona está consciente pero ve como su cuerpo comienza a deteriorarse y apagarse lentamente. Al principio son unas cuantas descoordinaciones al momento de caminar o de hablar pero pronto la persona cae en cama sin poder caminar, queda postrada y sus movimientos se restringen cada vez más. Su cuerpo se mueve cada vez menos ya que no se generan las órdenes a nivel del cerebro de manera adecuada. Finalmente el enfermo muere en estado de total debilidad.

Con la descripción de este cuadro no es difícil imaginar que la familia del afectado por esclerosis múltiple ve afectada toda su rutina diaria ya que debe enfocarse en la atención y los cuidados del enfermo. Pero ¿de dónde viene esta fatídica enfermedad? Eso es lo más curioso. Podemos decir que la esclerosis múltiple ataca desde dentro de la persona. En efecto, todos los cambios que se dan a nivel del sistema nervioso central, y que son los que en buena cuenta desencadenan todos estos síntomas, se realizan desde dentro del organismo. Y lo más grave del asunto es que este proceso puede ser desencadenado por cualquier tipo de virus o bacteria.

Imagen tomada de Flickr por felem

La esclerosis múltiple afecta a la mielina que es la materia blanca del cerebro y de la médula espinal haciendo que aparezcan placas escleróticas que afectan el funcionamiento normal de las fibras nerviosas que se encuentran ubicadas en estas zonas. La mielina viene a constituir una especie de recubrimiento que rodea los nervios. Esta constituida por materia grasa que aísla los nervios tal como lo hace el hule de un cable eléctrico. Sin embargo, este recubrimiento debe presentar una cierta permeabilidad para que los impulsos nerviosos se transmitan adecuadamente, a una velocidad determinada que permita que todos nuestros movimientos sean coordinados y sin percepción de esfuerzo consciente. Se cree que la esclerosis múltiple y el daño que se produce en la mielina se debe a una reacción anormal del sistema inmunológico del cuerpo que hace que el organismo ataque sus propios tejidos y células.



Con el correr del tiempo van apareciendo las lesiones de desmielinación y luego placas en diversos puntos del sistema nervioso central. Dependiendo de la posición de estas placas y lesiones, aparecen los diversos síntomas que caracterizan a la enfermedad. Por ejemplo, algunas personas manifiestan la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad con visión borrosa, otras con hormigueos y entumecimientos. Otras pueden manifestar debilitamiento general o descoordinación de los movimientos o inestabilidad al caminar. Este mecanismo inmunitario desquiciado hace que los glóbulos blancos atraviesen la barrera cerebral e ingresen en el cerebro atacando la mielina. Un virus común puede desencadenar todo este proceso en personas que sean susceptibles a esta enfermedad.

Al respecto se sospecha que la esclerosis múltiple puede presentar factores genéticos que predispongan a ciertas personas al desarrollo de la misma. Se ha establecido una correspondencia de entre el 1 y el 10 por ciento entre una persona que ha padecido esclerosis múltiple en una familia y un familiar directo de primer grado. Sin embargo se ha visto la intervención de otros factores por ejemplo de origen racial o étnico. Al respecto se han hecho estudios que indican que la esclerosis múltiple no está presente en pueblos como el gitano, el esquimal y el bantú. Esos mismos estudios han reflejado tasas muy bajas de esclerosis múltiple en indios nativos americanos, japoneses y otros pueblos asiáticos.

También se ha visto un fuerte componente climático en la presencia de la esclerosis múltiple y se precisa que se da más en climas templados que en climas tropicales, es decir en las zonas más alejadas de la línea ecuatorial. Esto parece confirmarse con el hecho de que en el norte de Europa y América y más específicamente en Escocia, Canadá y Escandinavia, la esclerosis múltiple tiene gran presencia. Otra característica de esta enfermedad es que presenta mayor incidencia en las mujeres que en los hombres y suele aparecer entre los 29 y 33 años de edad como promedio sin que esto contradiga el hecho de que el intervalo de aparición de los síntomas puede darse entre los 10 y los 59 años de edad.

Imagen tomada de Wikipedia

Estos síntomas se presentan en grupos o combinaciones entre los que podemos encontrar los problemas visuales como visión borrosa, visión doble o movimientos oculares involuntarios. Entre los problemas de equilibrio están la pérdida del mismo, los temblores, vértigos, mareos y torpeza de alguna de las extremidades. También se puede presentar rigidez muscular y debilitamiento así como espasmos y dolores musculares. Problemas en el habla también se pueden presentar como lentitud en la articulación, cambios de ritmo y palabras arrastradas. La fatiga es uno de los síntomas más comunes en la esclerosis múltiple. Otro síntoma es la pérdida de memoria de corto plazo, problemas de concentración y de razonamiento. Al tratarse de una enfermedad de procedencia incierta, su prevención se hace difícil. Sin embargo, si una persona presenta alguno de los síntomas descritos, se recomienda que acuda al neurólogo de inmediato quien hará un seguimiento y posible diagnóstico de la enfermedad así como del plan a seguir.

La incapacidad que viene con la esclerosis es progresiva y de lento avance y por otra parte no se trata de una enfermedad contagiosa. También se ha notado que en algunas personas, el diagnóstico de esta enfermedad va acompañada de un fuerte grado de stress ya que temen que la enfermedad degenere rápidamente y terminen postrados. Sin embargo la esclerosis no siempre termina así y de hecho solo un 10% de los casos diagnosticados acaban en muerte del paciente y el 50% llegan a degenerar en síntomas que acarrean incapacidades severas.

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