Algunas precisiones acerca de los esguinces

Son consustanciales a la práctica del deporte y también a la vida cotidiana y una de las lesiones más frecuentes: nos referimos a los esguinces, que consisten en la torsión o estiramiento de los ligamentos. Cuando se producen, deben ser revisados por un medico antes de que la hinchazón enmascare el ligamento. Para tratarlos, debe ponerse la zona afectada en alto, aplicar hielo con frecuencia y, más tarde, un vendaje. De lo contrario, pueden convertirse en crónicos.

Son consustanciales a la práctica del deporte. Casi todo el mundo los ha sufrido alguna vez y, quizá por ello, no solemos darles excesiva importancia. Nos limitamos a realizar las primeras curas y nos olvidamos de él, hasta el punto de que, en muchas ocasiones, ni siquiera esperamos a que esté curado del todo para reanudar nuestra actividad deportiva. Nos referimos a los esguinces.

Se pueden definir como la torsión o el excesivo estiramiento de un ligamento –tejido elástico que une los huesos en la articulación- debido a un movimiento brusco o caída. Se denomina coloquialmente ‘torcedura’ y, en función de su gravedad, puede producir una simple molestia que desaparece a los dos o tres días o provocar un fuerte dolor que dura más tiempo y que obliga a inmovilizar la zona afectada.

Un esguince de tobillo, a los dos días de producirse

Un esguince de tobillo, a los dos días de producirse

No se trata de una lesión grave pero, precisamente por ello, suelen curarse mal y ello puede llevar a que se reproduzca y se convierta en crónico, con dolores en la zona afectada que se mantienen en el tiempo.

Su tratamiento adecuado exige ser revisado rápidamente por un medico, antes de que la hinchazón desfigure el ligamento afectado. Consiste en elevar la articulación dañada para favorecer el drenaje del edema, aplicar hielo –durante las primeras cuarenta y ocho horas, cada dos o tres, y después, cada ocho- para reducir la inflamación y el dolor, y, posteriormente, colocar un vendaje funcional para facilitar la recuperación.


La duración de este proceso varía en función de la gravedad del esguince. Se distingue entre los de grado I, en que se ha producido una simple distensión del ligamento, de grado II, en que ha habido rotura parcial o total de éste, y los de grado III, en que, además de rotura del ligamento, ha habido arrancamiento óseo.

La rodilla es una zona propensa a los esguinces. En la foto, partes de su articulación

La rodilla es una zona propensa a los esguinces. En la foto, partes de su articulación

Las zonas más frecuentes para que se produzcan son los tobillos, las rodillas, los codos, las muñecas y el cuello, pero pueden aparecer en otras partes, como la columna vertebral. Y, como decíamos, su verdadero riesgo reside en una mala curación. Se estima que, tras padecer un esguince, se doblan las probabilidades de volver a tener otro en la misma zona, con lo que, si además no se trata correctamente al primero, puede ir generándose un esguince crónico.

Por ello, una vez realizado todo el proceso de curación, es recomendable, a la hora de retornar a la práctica deportiva, hacerlo utilizando un vendaje o similar durante una temporada.

Fotos: Esguince de tobillo: Dr Junge en Wikipedia | Partes de la rodilla: Basquetteur en Wikipedia

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