Cómo estimular el desarrollo del bebé

Durante los primeros meses de vida el niño tiene un rápido desarrollo, hay una evolución intelectual, lingüística, psicomotora, social, etc. Por ello es primordial que los padres ayuden y acompañen, quienes serán los responsables de un crecimiento saludable y feliz. Algunos de los ejercicios para estimular el desarrollo son: hacer ejercicios de relajación para que logre más flexibilidad en tronco y extremidades, hacerlo jugar con muñecos de tela o goma, etc.

Todos sabemos, aunque no tengamos hijos, que los primeros meses de vida de un niño son los más importantes para un óptimo desarrollo; y la presencia de los padres es fundamental, ya que ellos serán los responsables de un crecimiento saludable y feliz.

En esa primera etapa el niño tiene un rápido desarrollo, hay una evolución intelectual, lingüística, psicomotora, social, etc. Es primordial que los padres ayuden y acompañen, ya que si a su hijo no le hablan o no le leen, después podrá tener dificultades para desarrollar sus capacidades lingüísticas.

A saber: el cerebro infantil necesita una respuesta de su entorno, ya que su desarrollo depende de las cosas que experimenta; está comprobado que las experiencias de la primera infancia conforman en gran parte el cerebro de los pequeños.


Hay muchas actividades para estimular el desarrollo, como: hacer ejercicios de relajación para conseguir que el tronco y las extremidades adquieran flexibilidad. Estos ejercicios, que se pueden realizar después del baño o antes de ir a dormir durante unos 10 minutos, consisten en acariciarle la espalda, la pancita, hacerle mover las piernas y los brazos e intentar que chapotee.

Como los recién nacidos ya reconocen las voces de sus padres, hay que llamarlo por su nombre mientras éste se encuentre tendido de espalda, y continuar haciéndolo hasta que mueva los ojos o la cabeza hacia el sonido. Hacerlo jugar con muñecos de tela o goma, sonajeros, mordedores, para realizar actividades de manipulación. Asimismo, colocar cerca de la cuna objetos que se muevan y pueda seguir con la vista.

A partir de los nueves meses hasta el año es importante jugar al aire libre, porque resulta una buena manera de experimentar con todos los sentidos. Hay que dejar que el niño gatee por el césped, esté en contacto con la naturaleza y nombrarle cada cosa que al él le interese. En definitiva, hay muchas cosas que se pueden hacer, siendo lo más importante el amor que se le pueda dar.

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