¿Qué era el patrón oro?

Este sistema se usó por muchos años en el mundo, garantizando el valor del billete o moneda circulante de un país por el oro reservado en los bancos centrales.

El oro reservado en los bancos era lo que le daba valor a la moneda

En tiempos como éstos, en los que la economía se ha convertido en un tema de conversación cotidiano (e incluso, lamentablemente, en una desgracia cotidiana) es interesante conocer algunas cuestiones de cómo funcionaba el sistema monetario hace tiempo y como ha ido evolucionando hasta la complicada situación actual.

El patrón oro fue el sistema con el que los Estados Nación modernos se hicieron cargo de la emisión y regulación de las monedas que circulaban por sus territorios y, también, se establecía el valor que dichas monedas tendrían en un momento determinado. Éste sistema funcionó, más o menos constantemente, desde la batalla de Waterloo hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, aunque en algunos paises se siguió aplicando por un par de décadas más.

Básicamente el patrón oro significaba que los billetes que un país imprimía podían intercambiarse por su valor en oro, es decir, que si un país poseía una tonelada de oro almacenada y billetes por un valor nominal de 1000 (supongamos euros), cada unidad de moneda (cada euro) valía una proporción del oro almacenada. Si se realizaba el cambio, el billete salía de circulacion hasta que pudiese ser “defendido” por las reservas. En nuestro ejemplo: 1000 kg de oro contra 1000 euros, cada euro podría ser cambiado por un kilo de oro, con lo cual el sistema monetario pasaba a ser de 999 kg de oro “contra” 999 euros. Si aumentaban las reservas de oro el valor de los billetes también aumentaba, pero si aumentaba la cantidad de billetes en circulación el precio de los mismos se depreciaba.

Luego de la Primera Guerra Mundial, y a consecuencia de las implicancias económicas que toda guerra tiene sobre los erarios públicos, se dio que los gobiernos comenzaron a imprimir cada vez más billetes, pero dejaron de garantizar su conversión directa en oro, así que si una persona se acercaba con un euro (sigamos nuestro ejemplo) no se lo iban a intercambiar por un kilo de oro. Esta situacion generó que se pierda toda correlación entre la base monetaria circulante y las reservas concretas del país que “garantizaba” dicho sistema, llegándose al caso de estados en los que las reservas no podían dar cuenta de la base monetaria circulante y su valor de mercado. Es en este momento en que desaparecen de circulación las monedas de oro y que se reemplazan por otras acuñadas en cobre, de mucho menor valor.

Luego de la Segunda Guerra mundial se comenzó a trabajar con el “Patrón Dólar”, con idéntico funcionamiento, pero con la diferencia de que lo que se almacenaba eran dólares. En teoría los dólares estaban “resguardados” por las reservas de oro del gobierno de los Estados Unidos. Pero el mismo proceso que sucedió en el resto de los países fue sucediendo con la Reserva del Tesoro, que fue reemplazando oro por títulos de deuda públicos y bienes financieros, con lo que el sistema volvió a entrar en crisis.

Actualmente no son pocos los economistas que sugieren que debería volverse al patrón oro como una forma de protegerse de las contingencias del mercado de capitales.

Fotografía: Bank of England

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