Emitir una factura

Cuando una empresa o un autónomo realiza un trabajo, debe entregar una factura. Y, para hacerla de forma correcta, debe consignar en ella varios datos: los suyos propios, los del receptor, el número de factura, la fecha de la misma, el modo de cobro y los importes económicos.

 Cuando un profesional realiza un trabajo o presta un servicio, para cobrarlo, debe emitir una factura al receptor de aquél. De este modo, el pagador, si a su vez es una empresa o negocio, podrá desgravar el gasto en su declaración ante Hacienda y, si se trata de un particular, podrá justificar que ya ha pagado al emisor.

Toda factura debe incluir una serie de datos imprescindibles que, por otra parte, marca la Ley. Por ello, para quién se inicie en temas laborales y tenga obligación de hacerlas, explicamos cómo prepararla.

Foto de una factura

Vista de una factura

En primer lugar, deben figurar los datos del emisor de la factura: su nombre y apellidos, su identificación fiscal (el C.I.F. si es una empresa o el N.I.F. si se trata de un autónomo), la dirección completa del negocio y el teléfono. Seguidamente, se incluyen los mismos datos pero, en este caso, del receptor de la factura.

A continuación, debe figurar el número de factura. Éste es libre para el emisor pero debe ser correlativo. Quiere ello decir que, a principio de año, elegimos el formato del número y, a partir de ahí, deben ir anotados correlativamente. Por ejemplo, si la primera factura va numerada con 2011/0001, la segunda debe ser 2011/0002 y así sucesivamente.

Después, debemos poner la fecha de la factura, indicando día, mes y año. Ello tiene un doble objeto: señalar cuando hemos prestado el trabajo en nuestra contabilidad y facilitar una posible inspección de Hacienda.

El siguiente paso es el concepto, es decir la descripción del trabajo realizado. Si, por ejemplo, se trata de un servicio de abogacía, anotaremos: “realización de servicios legales”. También debe hacerse figurar la forma de pago. Ésta puede ser por domiciliación bancaria, en cuyo caso se harán figurar los veinte dígitos de la cuenta de cobro, por cheque o en efectivo. En este último caso, anotaremos “contado”.

Para finalizar, consignaremos los datos económicos, es decir, el importe bruto de la factura, el porcentaje del Impuesto del Valor Añadido (IVA) si correspondiese o el del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF). El primero suele ser el dieciocho por ciento, aunque también puede ser reducido y el segundo es el quince por ciento. Junto a los porcentajes, pondremos su valor económico en nuestra factura, esto es, si, por ejemplo, facturamos cien unidades, el IVA deben ser dieciocho.

Por último, se consigna el valor total de la factura o importe a cobrar, que, en el ejemplo que hemos indicado, serían ciento dieciocho unidades y, en general, sería el resultado del importe bruto más el IVA y menos el IRPF si lo hubiera.

Fuente: Practicopedia.

Foto: Factura: Juan Jaen en Flickr.

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