¿Cómo ha cambiado el Banco Popular a lo largo de la historia?

El Banco Popular fue una entidad líder en el mundo entero, pero terminó por salirse del buen camino.

Así fue el Banco Popular

Actualmente estamos viendo cómo el nombre de Banco Popular ha entrado en un territorio pantanoso. La entidad bancaria se encuentra pasando por uno de sus peores momentos históricos y eso hace que sea obligatorio echar la mirada atrás. Sobre todo porque hoy día son muchas las personas que ven al Banco Popular como una entidad en decadencia, pero muy en el pasado se trataba del banco más envidiado del mundo. ¿Cómo pudo cambiar tanto?

En lugar de hablar de la historia de Banco Popular deberíamos hacerlo de la de Luis Valls, que ocupara algunos de los principales puestos ejecutivos de la compañía. Él y su hermano estuvieron al frente de la entidad en algunos de sus momentos más dulces y dejaron el listón tan alto que Banco Popular pudo seguir existiendo con solidez hasta que los restos de esta época dorada se comenzaron a agotar.

Pero no adelantemos acontecimientos. Remontémonos a la fundación del banco, la cual se produjo en el año 1926. Fue un evento de grandes vuelos en el que participó el mismísimo rey Alfonso XIII. Con 10 millones de pesetas de las de entonces el Popular dio sus primeros pasos y comenzó a destacar. En poco tiempo había despertado la admiración de la banca.

Dos décadas más tarde Luis Valls se puso al frente del banco junto a otros ejecutivos, aunque él mismo adoptaría la vicepresidencia en 1957 y pasaría a la presidencia en el 72. En aquel entonces todo el mundo quería estar en el Banco Popular por varios motivos, pero uno de los indudables es que contaba con Valls al frente. Este banquero tenía tal nivel de empatía que no había nadie que se pudiera resistir a su habilidad para dar apoyo y acompañar en su historial financiero a los clientes. Daba igual si sus clientes tenían fortunas o pequeños ingresos mensuales, a todos les daba el mismo apoyo e incluso se anticipaba a quienes podían terminar teniendo problemas económicos. La cuestión era no tener deudas ni acarrear problemas financieros para sus clientes.

Repaso a la historia de Banco Popular

Era un banco que se jactaba de tener unos principios éticos firmes. Por eso no especulaban, evitaban todas las operaciones oscuras por las que apostaban los bancos y buscaban la rentabilidad confiando en pymes que necesitaban fondos para triunfar. Todo iba genial. En el año 2002 Valls demostró su talante poniendo orden al despedir a un consejero delegado que intentó llevar al banco por un territorio que no entraba en la ética de la entidad.

Pero la semilla de una nueva generación, la de los bancarios del 2000, la de personas codiciosas que no entendían cuál había sido la historia ni el papel de Banco Popular en España, estaba sembrada. Dos años más tarde de lo ocurrido con el despido el carismático Luis Valls falleció. En ese momento la persona que contrató para sustituir al consejero delegado despedido comenzó a posicionarse en el banco. En 2006 el hermano de Luis fue destituido y con eso desapareció todo su legado.

El nuevo consejero delegado que Valls había contratado en su época, Ángel Ron, se convirtió en el presidente. La primera decisión que tomó ya estaba totalmente en contra de las ideas que había defendido Valls: el Popular se metió de lleno en el jugoso campo de los créditos hipotecarios. Pero lo que parecía un negocio redondo no lo era: en 2008 los millones de créditos hipotecarios que se habían entregado comenzaron a convertirse en un arma de doble filo. Los clientes no podían pagar las hipotecas que les habían concedido sin base y sin preocupación por parte de la entidad. El banco ganó miles de pisos, casas, locales y mil superficies más.

Cuatro años más tarde se tomó otra decisión horrible: comprar Banco Pastor. El dinero fluía y fluía sin control y en Banco Popular no sabían cómo salir del problema. Se redujeron los ingresos y las ganancias al tiempo que se necesitó capital externo. La situación no pintaba bien. La historia de Ron al frente del banco acabó en el pasado año 2016, pero para entonces el daño ya estaba hecho. No había forma de retomar una entidad en la que nadie quería seguir confiando, ni siquiera el gobierno.

La historia está escrita y Banco Popular es justamente eso, historia. Los clientes están sacando sus ahorros a toda velocidad sin pensárselo dos veces. En ventanilla se ha llegado a no disponer de dinero con el que satisfacer a los clientes, porque de donde no hay, no se puede sacar. Todo se vuelve en contra de la entidad y el final se ve cercano. Ahora solo se espera el doloroso golpe que azotará a 4000 empleados que perderán sus puestos de trabajo y que formarán parte de la triste historia de un banco que fue líder y que terminó, sin su líder, olvidado y en bancarrota. Desafortunado final para una entidad que hizo realidad tantos sueños.

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