La evolución y nuestra capacidad mental

El patrón de la evolución, y ha sido así desde que el mundo es mundo, tiende a la economía y a la eficiencia en todo momento y aquello que no se ajusta a éste patrón, o bien es superado por un modelo más eficiente y “económico” en términos biológicos, no tarda en extinguirse.

En el post de ayer, mencionamos algunos mitos y fraudes que se corresponden con la capacidad mental que empleamos en el día a día, pero hoy iremos un poco más allá en el tema, para verlo desde el punto de vista evolutivo.

Nuestra capacidad mental, ¿un asunto que debemos revisar en nuestra evolución?

La evolución tiende a la economía y la eficiencia.
En efecto, el patrón de la evolución, y ha sido así desde que el mundo es mundo, tiende a la economía y a la eficiencia en todo momento y aquello que no se ajusta a éste patrón, o bien es superado por un modelo más eficiente y “económico” en términos biológicos, no tarda en extinguirse.

¿Por qué razón entonces, iba a permitir la evolución, que perviviese un ser con un cerebro más potente y desarrollado que el resto de las especies del planeta, si tan sólo fuese a utilizar un 10% de su capacidad? Resulta absurdo el plantearse tal cuestión.

La mayoría de animales nacen capaces de hacer frente al medio que les rodea, poseen garras, fuertes mandíbulas, o un tamaño y peso considerables para enfrentarse a éste mundo.

El hombre en un ser “blando” y rosado, que carece de tales atributos y que para más inri, además de contar con un lapso de tiempo de gestación más que considerable, llega a éste mundo indefenso. No es capaz de hacer frente por sí sólo a los riegos y condiciones de su entorno. Es más, tarda bastante tiempo en poder hacerlo, hablamos de años y no de días o meses como otras especies.

Es que la naturaleza humana ha dotado a nuestra especie de una única pero potente herramienta de interacción con el entorno, un complejo y potente cerebro que, desarrollado, nos ha permitido dominar el entorno y llegar a ser la especie dominante del planeta.

A ésta preciada y compleja herramienta se debe nuestra prolongada gestación y al desarrollo de las múltiples conexiones neuronales el hecho de seamos tan vulnerables en nuestros primeros años de vida.

Ahora pensemos, ¿sería posible que la naturaleza hubiese permitido tal derroche para que una especie tan desarrollada cerebralmente tan sólo usase un 10% de su potencial total?

De ser así, seríamos el mayor error biológico cometido por la evolución desde que se originasen los primeros organismos pluricelulares hace millones de años.

Imagen: Sitomon en Flickr

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