¿Cómo podemos marcar la diferencia ante el cambio climático?

Hay muchas ideas a las que podemos recurrir para plantar batalla a los riesgos que trae el cambio climático.

Cómo podemos marcar la diferencia ante el cambio climático

El mundo no está pasando por su mejor momento. El Amazonas está sufriendo, los glaciares se derriten y cada vez hay más terremotos y catástrofes naturales que demuestran que el planeta está herido. Y aunque a grandes rasgos todo se escape a nuestro control, sí es cierto que todos podemos aplicar ciertas conductas que a pequeña escala ayudarán a que nuestro planeta pueda respirar un poco más y tener fuerza adicional. Al fin y al cabo, no hay que restar valor a lo que podemos conseguir como especie en pequeños aportes al planeta. Si solo fuéramos una persona la que ayudara con sus acciones a la Tierra seguramente no se apreciaría ningún cambio, pero podemos ser millones los que lo hagan. Y en ese caso sí que habrá un efecto notable por nuestra parte. Si jugamos en equipo podremos conseguir que el cambio climático no afecte tanto al planeta y que las próximas generaciones tengan un mundo del que disfrutar.

¿Pero cómo hacerlo? Esa es la pregunta. La clave es pensar que hasta las pequeñas acciones tienen una repercusión positiva en el planeta. Y eso es justo lo que vamos a hacer: pequeñas acciones que, encadenadas, harán que marquemos la diferencia.

No conducir tanto

El problema de los coches es elevado, dado que tienen unos niveles de contaminación realmente altos. Pero somos conscientes de que hay muchas personas que todavía no están dispuestas a abandonar el uso del coche. Y hay algunos escenarios concretos donde lo entendemos en su totalidad. Por ejemplo, vivimos en una urbanización que está lejos del centro y tenemos que ir a trabajar todos los días conduciendo. Por supuesto, no hay otra opción coherente a la que podamos recurrir. Lo mismo ocurre en otros casos en los que el coche es imprescindible. Por eso lo que os pedimos no es que abandonéis el coche de forma absoluta, sino que lo uséis solo cuando sea realmente necesario.

Sabemos de muchas personas que por vagancia o porque les encanta ir en coche, lo utilizan para prácticamente todo, incluso para ir a la esquina a comprar el pan. No hay que olvidar que tenemos piernas y que podemos caminar. O podemos usar una bici si queremos ir en transporte a lugares cercanos. Pero usar el coche en este tipo de casos es algo que afecta al medio ambiente.

Las alternativas para que dejemos de conducir tanto incluyen que hagamos uso de coches de alquiler, dado que si no tenemos un coche a mano seguro que lo usamos menos, o que optemos por la bici o nuestras piernas. Por otro lado, en el caso de tener vehículo, será más recomendable que intentemos comenzar a usar transporte público (en el caso de que sea posible) y de que dejemos el coche aparcado solo para momentos puntuales en los que no haya otra opción. Deberíamos ser conscientes con el medio ambiente y ver el alcance que tiene nuestro afán de usar el coche de una manera desproporcionada.

bombilla planeta

Comer menos carne roja

Los ganaderos necesitan una enorme cantidad de recursos para alimentar y criar a los animales que nosotros nos comeremos para disfrutar de su carne roja. Pedir de una forma absoluta que todos os hagáis vegetarianos no es la opción adecuada y, por otro lado, aún hay muchas discusiones acerca de si es buena o no para la salud. Por ello lo que sí es interesante es que intentemos limitar el consumo de carne roja. El motivo de ello es que a diferencia del cerdo o el pollo, la carne roja requiere el consumo de muchos más recursos naturales por parte de los ganaderos. Debido a esto, siempre que sea posible habría que intentar decantarse por el pollo o el cerdo. Y nunca está de más que comamos más verduras, porque sabemos lo que tiene el consumo de verduras y en cierto modo lo poco que gusta en comparación a la carne roja.

Comida de temporada

Los profesionales recomiendan que optemos por los productos de temporada cuando vamos a comprar comida al supermercado. Nos referimos a las frutas y verduras del momento, las que se estén produciendo de una manera natural en las granjas de nuestra localidad. Esto era lo que se hacía en el pasado, cuando en determinadas épocas del año, por ejemplo, era imposible conseguir fresas y otras frutas. Pero en la actualidad los especialistas han dado la forma con la que conseguir estas frutas en cualquier momento del año. El problema es que para conseguirlo se requieren unas cantidades ingentes de agua y electricidad, lo que acaba pasando factura al medio ambiente. Otra de las opciones por las que optan por los supermercados es la de comprar estos productos a proveedores del extranjero, pero con ello también se está produciendo una desestabilización del sistema.

Por lo tanto, siempre es recomendable que puestos a comprar apostemos por las frutas y verduras de temporada de la zona en la que nos encontremos. Porque esta comida producida de una forma natural no solo va a ser la más sana, sino que también será la más respetuosa con el medio ambiente.

Cámbiate a un ordenador portátil

Las estadísticas indican claramente que el consumo energético que realizan los ordenadores de sobremesa es muy superior al de los ordenadores portátiles. Hablamos de una manera generalizada y está claro que hay excepciones, dado que la forma en la que se genera electricidad depende realmente de los componentes. El procesador o la memoria RAM son dos factores que influyen en este sentido. Por ello, puede haber ordenadores de sobremesa que gasten menos energía que algunos portátiles, si bien la generalización es que los portátiles consumen menos y son más conscientes con el respeto al medio ambiente.

Tren en vez de avión

El consumo energético que se produce con los viajes en avión es extremo. Hay tantas emisiones en cada uno de los vuelos que se estima que en 2050 este medio de transporte será responsable de nada más y nada menos que el 20% de las emisiones de carbono en el mundo entero. Uno de los problemas con el avión es que normalmente no hay alternativas al mismo. Si queremos viajar a otro país, el avión es la opción a la que podemos recurrir. Pero donde sí podemos dejar de usar el avión es cuando viajamos dentro de nuestro propio país con distancias cortas. El tren sigue siendo una mejor alternativa por mucho que quizá tarde un poquito más o que no viajemos tan cómodos como nos gustaría.

Los expertos en la lucha contra el cambio climático denuncian algunas costumbres relacionadas con el uso del avión que se han vuelto populares en los últimos años. Por ejemplo, se quejan de cómo hay muchas personas que deciden casarse fuera de su país y que con ello hacen que todos sus invitados viajen también al lugar de destino, usándose el avión para cubrir una gran cantidad de desplazamientos.

Duchas frías

Para muchos de nosotros una ducha fría solo es algo a lo que recurrimos cuando estamos resfriados y tenemos que bajar la fiebre. Pero si pensamos con lógica también puede ser una buena forma de reducir el consumo de energía. El agua caliente requiere energía para el calentamiento y el consumo energético atribuido a este proceso puede ser mayor o menor dependiendo de nuestra instalación. De la forma en la que nos aseguramos reducir el consumo de energía es con el uso de agua fría, algo que en verano puede ser una muy buena opción para comenzar el día.

Hay distintas ventajas para el organismo en cuanto al uso de agua fría, dado que nos ayudan a potenciar el sistema inmune y potencian el rendimiento del metabolismo. También se incrementa la quema de calorías, dado que como el cuerpo tiene que generar energía para calentarse y enfrentarse al frío del agua, perdemos peso.

planeta tierra

Cómete toda la comida

A veces pensamos de manera errónea: “si no me acabo la comida no pasa nada, total, ya ha sido cocinada”. Pero lo que pasa es que si no nos acabamos la comida del plato, posiblemente tendremos hambre de nuevo antes y volveremos a cocinar, convirtiéndose en una cadena en la cual habrá siempre desperdicios. La preparación de la comida ha requerido una energía a la cual debemos honrar comiéndolo todo. Si dejamos restos, lo más probable es que estos restos acaben en algún vertedero en el cual se descompondrá y producirá la emisión de metano. A veces que no nos comamos la verdura del plato que acompaña al filete es algo más grave de lo que podamos imaginar.

Planta árboles

Si todos plantáramos árboles el efecto del cambio climático se ralentizaría. No sabemos lo afortunados que somos como especie por tener árboles. A quienes los cortan y los derriban habría que recordarles con luces de neón que los árboles son aquellos que nos están librando de una gran cantidad de dióxido de carbono. Su efecto sobre el planeta es muy claro y gracias a ellos hemos sobrevivido tanto tiempo en un entorno adecuado. Pero hoy día estamos contaminando más de lo que ellos pueden limpiar. Si plantáramos árboles ayudaríamos a que se siguiera limpiando el entorno. Y aunque por muchos árboles que planteamos no se va a detener el problema, sí que tendremos algo más de ayuda extra, lo cual nunca viene mal.

Apuesta por las energías renovables

Creemos que la apuesta por la energía renovable se debería realizar por parte de los gobiernos, instituciones y empresas y a partir de ahí dar la máxima de las facilidades a los ciudadanos. Pero todavía hay mucho que hacer. En Japón, por ejemplo, un país muy contaminante, existen cientos de máquinas de bebidas repartidas por cada una de sus ciudades. Están en estaciones, en las calles e incluso dentro de edificios y urbanizaciones. Suponen un negocio muy rentable para las empresas de bebidas, porque el calor del verano hace que siempre quieras una bebida fría, y el frío del invierno lleva a comprar en estas máquinas cafés y tés muy calientes. Cada una de estas máquinas contamina, dado que están conectadas las 24 horas del día.

Pero en algunas zonas del país se han comenzado a ver máquinas de bebidas que incluyen paneles solares y que funcionan gracias a la energía solar. Este tipo de acción es un buen ejemplo de los cambios que deberían realizar los gobiernos. Porque si el mundo espera que alguien invierta en cambiar la electricidad de su hogar por energía renovable antes los gobiernos e instituciones tendrán que dar ejemplo. Y si no somos capaces de verlo nos va a costar mucho llegar a ese futuro con el que soñamos en el que la energía renovable sea la que marque la diferencia.

glaciares derritiendose

Toda ayuda es valiosa

Estas han sido solo algunas ideas y propuestas por las que podemos optar si queremos echar una mano a frenar el cambio climático y a lograr que todo se desarrolle a un ritmo más lento. No tenemos que levantarnos mañana después de haber leído el texto y de repente ponernos a cumplir con todas las ideas. Los extremos terminan siendo malos en todas las circunstancias. Pero sí es recomendable que pongamos nuestro granito de arena para demostrar con pequeñas muestras de apoyo que podemos hacer mucho por el medio ambiente. Toda ayuda es valiosa. Y si hoy no usamos el coche para ir al trabajo y optamos por el metro, o nos damos una ducha fría en vez de una caliente, ya estaremos colaborando aunque sea en pequeña medida.

Es posible que en el futuro, en 10, 20 o 30 años, algunas de estas medidas terminen imponiéndose como obligaciones del ciudadano. Lo desconocemos. No tenemos una máquina del tiempo, pero es posible que si la situación sigue como ahora se tenga que optar por una serie de normas muy estrictas hacia los ciudadanos. De momento deberíamos alegrarnos por tener la capacidad de ayudar al medio ambiente de una manera no impuesta, pero si queremos que el planeta siga vivo por generaciones, tendríamos que tratar de echar una mano en la medida de lo posible.

Foto: thommas68dasselTumisugeralt

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