Cómo hacer un huerto orgánico

La correcta alimentación, es  la base de una vida saludable. Más aún si este hábito se combina con el cuidado de la naturaleza, generando nuestros propios alimentos.

Realizar, una huerta para el autoconsumo es mucho más sencillo de lo que se cree, y el premio es inabarcable. Por un lado la satisfacción de lograrlo, por el otro conocer la procedencia de los alimentos asegura la calidad de los mismos, a la vez que se preserva  la tierra.

El primer mito a desterrar a la hora de tomar la azada y la pala, es el de que hay que ser un especialista para trabajar el suelo.  Como todas las actividades, esta puede aprenderse con facilidad. Además aunque no se recuerde lo suficiente los seres humanos somos parte de la naturaleza, y como tales poseedores de un instinto innato que aparece al ponerlo en contacto con el medio ambiente.

El segundo mito a derribar es el del espacio, pues no es necesario tener un terreno de grandes dimensiones para empezar con la huerta, sino véase el proyecto de hacer un huerto en la Luna. Son muchas las personas, que con algunas macetas producen sus verduras desde los balcones de las populosas ciudades.

Con el autoestima en alto entonces, ha llegado el momento de preparar la tierra cuna y madre de las semillas. Para ello es necesario tener en cuenta tres aspectos fundamentales : la rotación, el uso de abonos orgánicos y la asociación de plantas

En primer lugar será fundamental limpiar bien el terreno,  quitando las malezas y desechos que puedan quedar en la tierra. Luego será necesario establecer los bancales, entre ellos es bueno dejar un espacio de 30 y 40 cm en el caso de ser posible, para poder caminar entre canteros.

Otro consejo importante es integrar los terrones de tierra con el suelo natural, para luego emparejar la zona con un rastrillo, sin mover ni dar vuelta demasiado la tierra.

La utilización de abono orgánico es una de las mejores herramientas para una buena huerta. El mismo puede ser creado  con restos orgánicos del propio hogar como pueden ser cáscaras de huevo, restos de patatas, restos de frutas, etc. Para que los mismos, se trasformen en compost, debes dejarlos  fermentar mezclados con tierra y regando seguido para que conserven la humedad.

Finalmente se llega al esperado momento de la siembra. Aquí lo mejor es consultar el calendario de siembra local, para poder tener en cuenta las especies convenientes para cada época del año. Una vez la semilla en la tierra, será fundamental el cuidado cotidiano.

Fotografía: Miguel. (respenda) en Flickr

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