Cómo cuidar de una tortuga

Las tortugas son animales pacíficos y tranquilos que no requieren grandes cuidados. Por ello, constituyen una excelente mascota exótica para nuestros hijos pequeños. Para que se mantengan sanas, tan sólo hay que seguir unas mínimas pautas que aquí explicamos.

Las tortugas son animales antiquísimos. Se estima que existen desde hace más de doscientos ochenta millones de años. De hecho, ya poblaban la Tierra antes de aparecer los dinosaurios, aunque, naturalmente, no eran igual que las actuales.

Pertenecen a la familia de los quelonios, que se caracterizan por poseer un caparazón duro que cubre los órganos internos de su cuerpo y las hay de todos los tamaños. Son pacíficas y totalmente inofensivas y, como además, no requieren muchos cuidados, las más pequeñas constituyen una excelente mascota exótica para nuestros hijos.

Foto de una tortuga

Una pequeña tortuga

No obstante, si vamos a comprar una, hay unas pautas mínimas que debemos conocer para que se mantenga sana. Este tipo de tortugas suelen ser acuáticas, es decir, que pasa mucho tiempo en el agua pero también precisa salir a la superficie. Por ello, el mejor lugar para tenerlas es una pecera preparada a modo de terrario.

Ello significa que debe tener agua para bañarse pero también una zona seca para salir cuando lo desee. Es importante que el líquido tenga un depurador que elimine el calcio y el cloro que contiene, pues estos elementos ablandan el caparazón del animal.

Es conveniente que la pecera esté en un lugar fresco, que no sea muy caluroso. Y debe limpiarse concierta frecuencia, al menos, una vez por semana o cada quince días. Igualmente, debe cambiarse el agua.

Por otra parte, son animales omnívoros, es decir, comen de todo aunque cuando son adultas tienden a comer más alimentos de tipo vegetal. Incluso pueden comer hierbas del jardín. Pero no es conveniente dejarlas solas en él porque algunas especies acostumbran a enterrarse por un tiempo y quizá, al ir a buscarla, no la encontremos.

En general, la dieta de una tortuga acuática debe incluir algas y otras plantas de agua, insectos y variedad de hierbas silvestres –si son más grandes pueden comer también pequeños peces, crustáceos y moluscos-. Las crías tienen que comer de dos a tres veces al día y más cantidad de proteínas. En cambio, cuando crecen, basta que lo hagan una vez y con mayor contenido de vegetales.

En cualquier caso, en las tiendas de mascotas existen alimentos específicos para ellas. Y no sólo eso, sino que también hay suplementos vitamínicos que es conveniente darles cada cierto tiempo para que se conserven sanas.

En suma, se trata de animales muy curiosos y tranquilos que despertarán en nuestros hijos la pasión por la Naturaleza desde muy pequeños.

Fuente: Mascotanet.

Foto: Tortuga: Indolences en Wikimedia.

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