Ahorrar en nuestra factura de la luz y cuidar el medio ambiente

Últimamente, la luz se ha puesto a precios exagerados. Por ello, debemos tener cuidado con el uso que hacemos de ella. No obstante, siguiendo unas sencillas pautas, podremos lograr que nuestro recibo eléctrico se reduzca y, además, cuidaremos el medio ambiente. Aquí explicamos cómo.

Aunque siempre ha sido cara, la factura que nos pasan las compañías eléctricas se ha disparado en los últimos tiempos. Por ello, no está de más pararse a pensar cómo ahorrar electricidad y conseguir evitar llevarnos un susto cada vez que nos la envían.

La electricidad es imprescindible en cualquier casa y de ello se aprovechan las eléctricas. Sin embargo, si tenemos un poco de cuidado con ella, podemos reducir nuestro gasto.

Foto de un lavavajillas

Es recomendable esperar a que el lavavajillas esté lleno para ponerlo en funcionamiento

Así, es conveniente utilizar bombillas de bajo consumo. Es verdad que son más caras pero también duran diez veces más, según los expertos y, sobre todo, consumen menos electricidad. Por ello, es recomendable ir sustituyendo las antiguas que tengamos por éstas. Igualmente, cuando salgamos de una habitación, debemos apagar la luz. Muchas veces, por comodidad, no lo hacemos y resulta que, aunque estemos en un cuarto, tenemos encendida la luz de otras tres habitaciones. A todos nos sucede.

Otra medida interesante es utilizar determinados electrodomésticos lo menos posible. Por ejemplo, usar el lavavajillas cuando esté completo de platos sucios. Lo mismo podemos hacer con la lavadora, esperando a tener la suficiente ropa sucia para utilizarla e igualmente con la plancha.

En este sentido, el agua que utilizan estos electrodomésticos no tiene por qué estar a máxima temperatura. Cuanto más la calentemos, más electricidad estará consumiendo el aparato. Por ello, si regulamos el calor del agua, ahorraremos electricidad.

Y lo mismo podemos hacer con la que utilizamos para ducharnos, si nuestro calentador de agua es eléctrico. No necesitamos para nada que esté hirviendo, pues en ese caso tendremos que añadir fría. Con que se encuentre a temperatura templada es suficiente.

El aislamiento que tengamos en nuestra casa es, por otra parte, importante a la hora de consumir calefacción –si ésta es eléctrica- y aire acondicionado. Es necesario revisar y reparar posibles huecos en ventanas y otras superficies por donde se escape el calor o el frío.

En este sentido, tampoco es necesario asfixiarse en invierno ni pasar frío en verano. Tanto la calefacción como el aire acondicionado deben estar a temperaturas moderadas, lo necesario para encontrarse a gusto. Unos veinte grados en época fría y otros tantos en la cálida son suficientes.

En suma, si seguimos estos sencillos pasos, es muy probable que nuestra factura de la luz se reduzca de modo sensible, algo que, en los tiempos que corren y al precio que se ha puesto, todos agradeceremos. Además, con ello ahorraremos energía y contribuiremos al cuidado del medio ambiente.

Fuente: Ehow.

Foto: Lavavajillas: Chesi-Fotos CC en Flickr.

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