Los edulcorantes

En esta entrada conocemos los edulcorantes, su clasificación y cómo pueden impactar sobre nuestra salud y sobre las dietas que seguimos

El estilo de vida moderno ha traído consigo algunas tendencias o modas que a su vez se han irradiado hacia varios campos. Una de estas modas que a decir verdad ya lleva bastante tiempo entre la sociedad occidental, es la de utilizar los llamados edulcorantes. En efecto, estas pastillitas o polvitos mágicos se anunciaron a bombo y platillo autoproclamándose los abanderados de las dietas para bajar de peso pero cuyo uso podría resultar tan tonto e inútil como el consumo del viejo y conocido azúcar de mesa. Evidentemente los edulcorantes entraron en escena en el momento preciso, cuando las personas empezaban a ver a la nutrición como un tema de rutina diaria que iba a impactar directamente en su salud y no como una rama de la medicina que proponía ciertas reglas que sólo podían ser manejadas por médicos.

Sin embargo, debemos conocer de cerca estos edulcorantes para darnos cuentas que no vienen precisamente en nuestra ayuda si de bajar de peso se trata y que más bien nos pueden endosar otros tantos problemas amén de sabotear nuestros planes dietéticos a favor del beneficio comercial de unos cuantos. Exploremos lo que hay detrás de este mercado. Los edulcorantes pueden ser definidos como sustancias artificiales que contienen pocas calorías y un gran poder edulcorante. En este punto hay que detenernos y comprender la importancia de saber diferenciar entre lo que son las calorías y lo que es el sabor dulce de las comidas.

Imagen tomada de Flickr por leito1003

El hecho de reducir el consumo de azúcar y enfocarse en la reducción total del consumo de calorías no garantiza el éxito de una dieta. Por ejemplo, imaginen lo que sucedería si hacemos una dieta de 1000 calorías donde sólo haya carbohidratos simples. Evidentemente hasta ganaríamos peso. Con esto en mente, hay que decir que para el organismo es irrelevante si le es entregado azúcar simple o un edulcorante. Su respuesta será la misma, debe digerir la glucosa. La ventaja del edulcorante y quizá el motor de su éxito es que ofrece menor cantidad de volumen alimenticio sin perder el sabor dulce que es lo que estamos acostumbrados a perseguir. En efecto, los edulcorantes son la piedra angular en numerosos refrescos y gelatinas que obtienen su sabor dulce a partir de este en un menor volumen de sustancia.



Habrán notado que los sobres de refrescos cada cierta cantidad de años reducen su tamaño. Y es que aparecen nuevos edulcorantes que multiplican el sabor dulce del azúcar por cien, haciendo que se requiera cada vez menor volumen de ellos al interior de los alimentos que irán a contenerlos. Sin embargo, y cómo habíamos dicho, los edulcorantes traen otros problemas consigo. El más común y conocido de estos problemas es el debilitamiento de la placa dental, el esmalte de los dientes que se ve atacado por estas sustancias haciendo que las bacterias que producen las caries encuentren menos vallas en su avance. Hay que decir que el azúcar simple también entra en esta categoría pero no tan visceralmente como los edulcorantes.

Por otra parte existe una medida de la cantidad de edulcorante que se puede consumir sin efectos adversos. Esto se llama IDA (ingesta diaria aceptada) y corresponde a un centésimo de la cantidad que se vio que no era toxica en animales y es expresada en kilogramos por persona. Esto ya de por sí trae un problema puesto que no todas las personas pesan lo mismo y además hay que considerar el hecho de que estamos hablando de un peso metabólicamente activo, o sea depreciando el tejido graso. Peor aún si enfocamos el análisis en dirección de los niños. Al tener menos peso, será más fácil que ellos lleguen a superar las dosis diarias recomendadas y más aún si tenemos en cuenta que gran parte de su consumo calórico cotidiano viene dado por todo tipo de golosinas y refrescos que contienen estos edulcorantes.

Tampoco hay que perder de vista que los estudios para estos edulcorantes apenas han empezado –hablando en términos científicos e históricos- y que no sabemos como reaccionará el cuerpo humano a largo plazo. Tampoco sabemos si el organismo se deshace de todas estas sustancias artificiales ni cómo trabaja exactamente para descomponer una sustancia para la que no fue diseñado por la naturaleza. Peor aún, no sabemos cuál sería el efecto acumulativo de estas sustancias en el organismo y cómo podría afectar a nuestros genes. Uno de los edulcorantes que últimamente ha estado en boca de todos es el aspartamo debido a las múltiples denuncias que ha tenido en su contra por causar problemas de salud entre sus consumidores.

Imagen tomada de Flickr por danieldors

Este edulcorante es 200 veces más dulce que el azúcar y se usa comúnmente en sodas dietéticas y varios tipos de refrescos. En términos calóricos igualmente aporta 4 calorías por gramo. Entre las sustancias que se derivan de su metabolismo se encuentra el metanol, un peligroso alcohol tóxico que puede causar ceguera. Podemos decir que se encuentra en el punto de mira, pues las tres cuartas partes de las denuncias que recibe la FDA –instituto americano para los alimentos y medicinas- provienen de un hecho relacionado con el consumo de aspartamo. En general, podemos hablar de dos tipos de edulcorantes. Por una parte están los nutritivos que son los que aportan calorías y por otra parte los no nutritivos que no aportan calorías. A su vez, entre los edulcorantes calóricos, podemos hablar de procesados y no procesados. En el primer grupo podemos incluir el azúcar de pastelería que no es otra cosa que la sacarosa finamente triturada.

También podemos incluir los azúcares que se obtiene del maíz como la maltodextrina o el almíbar. También están la dextrosa, el azúcar invertido, los distintos tipos de sacarosa y el azúcar turbinado. Entre los no procesados encontramos el azúcar moreno, la fructosa, la miel de abeja, la lactosa (azúcar de la leche), la maltosa (pan y cerveza), el manitol, la melaza y el sorbitol. Entre los edulcorantes no calóricos tenemos el aspartamo, el acesulfame K, los ciclamatos (altamente cancerígeno), la sacarina y la sucralosa. En general, mientras menos refinado esté un producto, será mejor para nuestra salud.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...