Cómo tener un huerto en casa

Los huertos domésticos son una alternativa a consumir las verduras que venden en las tiendas. Podremos disfrutar de hortalizas recién cogidas, con lo que tendrán más sabor, y cultivadas por nosotros mismos, lo que nos resultará más gratificante.

En nuestro huerto doméstico podremos tener lechugas todo el año.

Las verduras y las frutas son elementos que deberían jugar un papel básico en nuestra dieta. Son una de las bases de la pirámide nutricional, y comiéndolas todos los días nos mantendremos sanos. Además, pueden comerse solas o acompañando otros platos como la pasta, carnes o pescado. Por eso, si tenemos espacio en nuestra terraza o balcón y ganas podemos hacernos un huerto y cultivar nuestros propios vegetales, que siempre tendrán más sabor que las que compremos por ahí.

Aunque parezca raro, en un huerto doméstico podemos plantar una gran variedad de vegetales: lechugas, rábanos, acelgas, melones, berenjenas, tomates, zanahorias… Algunos, como las lechugas, los podremos disfrutar todo el año, mientras que otros se siembran en la primavera de cara al verano. Los huertos escolares son el ejemplo a seguir.

Lo primero que hay que hacer es decidir que queremos plantar. Para ello hay que tener en cuenta las verduras que nos gustan y las que no, de cuanto espacio disponemos o los periodos que necesitan las plantas para crecer. Además, hay hortalizas que podremos plantar directamente en nuestro huerto y otras las tendremos que trasplantar. Una vez desveladas estas incógnitas, es el momento de ponerse manos a la obra.

El huerto necesita recibir la luz del sol para que nuestras plantas crezcan fuertes, por lo que lo mejor es ubicarlo en el punto de nuestra terraza donde haya más luz. En cuanto al recipiente, tiene que ser fácil de manejar y con un buen drenaje. Las mesas de cultivo son bastante útiles, mucho más que las jardineras de varios pisos, a cuyos compartimentos inferiores no llega tanta luz como a los superiores. También es relevante que tenga una gran capacidad, ya que cuanta más tierra mejor. La profundidad no es muy importante.

Las tomateras son habituales en los huertos domésticos.

La tierra es una parte fundamental del huerto. Tenemos que elegir una tierra blanda, que permitirá una adaptación mayor a las plantas de raíz. Las bolitas de abono mineral que se venden en las tiendas de jardinería harán que la tierra sea más rica. Pero la clave del éxito o fracaso de nuestra empresa será el riego. Hay que regar el huerto lo necesario, sin ahogar las plantas pero evitando que se nos deshidraten. Hay que regar hasta que el agua salga del drenaje, y comprobar si la tierra ha quedado húmeda.

Las últimas horas de la tarde son el momento idóneo para regar. Según el tipo de riego que hayamos instalado, varia la frecuencia con que deberemos hidratar nuestras plantas. En verano o los días de viento se seca más rápido, cuando está nublado la tierra permanece más húmeda y cuantas más plantas tengamos, menos les durará el agua. Una vez hayan crecido los vegetales, es hora de recogerlos y de valorar si el esfuerzo de cultivar nuestras propias verduras ha valido la pena y disfrutar de un sabor que no tienen los que compramos en la tienda.

Manual del huerto urbano

Fotos: Huerta Agroecológica Comunitaria “Cantarranas” y / mrkalolo

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