Cómo ponerse en forma dando saltos

El body jump es una de las últimas modalidades que se está instalando en nuestros gimnasios. Se trata de una divertida forma de tonificar nuestros cuerpos saltando, al ritmo de la música, sobre una pequeña cama elástica.

Con el final del verano aumentan los propósitos para el nuevo curso. Muchos de ellos van encaminados a perder esos gramos de más que hemos cogido a lo largo del verano, pero si difícil ha sido resistirse a un buen helado, más complicado puede ser encontrar las ganas para empezar a ponerse en forma. Por suerte, para los que busquen una manera divertida y amena de hacerlo, los gimnasios cuentan con una cada vez mayor oferta de disciplinas, a cada cual más novedosa y entretenida. La última es el body jump, también conocido como power jump.

Cada vez más de moda, este deporte se basa en la ayuda de una pequeña cama elástica para realizar trabajo aeróbico y tonificar muchos de nuestros músculos, especialmente los del tren inferior del cuerpo. Al ritmo de la música, y siguiendo las indicaciones del monitor, se van realizando una serie de ejercicios en los que se combinan distintos movimientos, siempre sin dejar de dar pequeños saltos sobre la cama elástica. Con ello conseguimos un intenso gasto calórico y una considerable quema de grasas a través de una actividad sencilla y divertida.

Entre el resto de ventajas, destacan que el body jump nos ayuda a aumentar la resitencia y la fuerza muscular, así como a mejorar el sistema cardiovascular y a optimizar la función respiratoria. Además, al practicarse sobre una superfície que absorbe todos los rebotes de nuestros saltos, podemos fortificar nuestros músculos sin que nuestros tobillos, rodillas y cadera sufran por ello. También ayuda a mejorar la coordinación y el equilibrio, y refuerza la región lumbar.

Las sesiones de body jump suelen durar una hora. Tiempo suficiente para quemar entre 600 y 900 calorías, dependiendo de nuestra masa muscular y de nuestra preparación para llevar a cabo esta novedosa modalidad deportiva. A lo largo de los sesenta minutos, además, el programa de entrenamiento prevé intercalar períodos de mayor exigencia con otros de recuperación para que no nos cansemos en exceso y podamos seguir el ritmo de la clase. Ello convierte a este deporte en un ejercicio realmente dinámico y que no exige ningún conocimiento previo, puesto que todos los movimientos se aprenden con facilidad.

Por todo esto, el body jump se ha convertido en un ejercicio muy practicado por mujeres y hombres en muchos gimnasios de Sudamérica, y que ahora, poco a poco, va afianzándose y ganando adeptos en otros países. Aunque fuera del gimnasio hay otros deportes que también ayudan a conseguirlo, todos ellos han visto en este deporte la forma más divertida de cumplir con uno de los propósitos postvacacionales que más cuestan.

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