¿Cómo beber siempre agua fría?

Os damos algunas ideas básicas que os vendrán muy bien para no volver a beber agua templada del grifo en este caluroso verano.

Jarra de agua

El calor ha aumentado de una forma imprevisible y lo estamos notando en el día a día de forma aplastante. No solo nos sobra la ropa al salir de casa, sino que además tenemos serios problemas para seguir bebiendo agua del grifo tal y como lo hacíamos hasta ahora. Lo que antes era agua muy fría ahora es agua templada que no es agradable en esos momentos de agotamiento y calor en los que necesitamos refrescarnos.

Una opción son los refrescos, que sabemos que siempre están fríos (si los tenemos en la nevera, claro). Pero no es muy saludable, sobre todo contando con que tenemos calor a lo largo de todo el día. La mejor opción es buscar una manera de enfriar el propio agua que sale del grifo. Todo ello suena demasiado obvio, pero reconocer cuántos de vosotros habéis entrado en esta guía-tutorial buscando ideas que os permitan tener el agua más fresca de la cuenta.

Una buena idea, además de económica, es comprar una jarrita de agua de las que venden en las tiendas de barrio. Su precio es muy reducido, menos de 2 euros si la queremos con tapa. La tapa puede ayudar a que no se queden malos olores en el agua (o buenos olores que no peguen con el sabor de esta bebida) y también es una buena forma de echar el agua en el vaso.

Además de las jarras con o sin tapa también se venden botellas de plástico duro que están especialmente pensadas para que las rellenemos varias veces y que las metamos en la nevera de forma frecuente. Lo que no deberíamos hacer es rellenar una botella de agua reciclable, o dicho de otra forma, cualquier botella de refresco o de agua mineral que hayamos bebido anteriormente. Si hacéis esto notaréis que al cabo de unos días el plástico comienza a oler de una forma poco agradable. Esto se debe a que estos envases han sido creados para ser reciclados después de su utilización.

Si no queréis meter la jarra-botella en la nevera, otra buena opción es tener un dispensador de hielo en el congelador que os permita llenar de cubitos cualquier vaso de agua que carguemos en el grifo. No es mala idea si tenemos un buen sistema de cubitos de hielo en la nevera. Pero tendréis que darle unos minutos al agua para que se enfríe después de haber puesto el hielo.

Foto: liz west

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