Comer pescado, una fuente de salud

El pescado no goza de tanta popularidad como la carne a la hora de comer, especialmente entre los niños. Sin embargo, es muy sano tanto para éstos como para los adultos. Tanto el pescado blanco como el azul son ricos en ácidos Omega 3 -positivos contra el colesterol-, fósforo, calcio, potasio y varias vitaminas. Además, aportan aminoácidos como la lisina, buena para el crecimiento, y el triptófano, beneficioso para la sangre.

El pescado es un alimento marginado respecto a las carnes. Los niños son sus grandes enemigos, pero también los adultos lo consumimos mucho menos de lo recomendable. Sus espinas y el hecho de que, generalmente, no tenemos tiempo para prepararlo de modo sabroso, hacen que nos decantemos por la carne frente a él.

La sardina es un pescado muy nutritivo y barato

La sardina es un pescado muy nutritivo y barato

Sin embargo, el pescado es un alimento imprescindible y muy saludable y, además, si está bien condimentado, resulta tanto o más rico que otros productos. Afortunadamente, en España existe una tradición secular de pesca y consumo de pescado que, por desgracia, está decayendo en beneficio de comidas precocinadas que resultan una bomba de relojería para nuestro organismo.

El pescado es esencial para los niños, pues contiene sustancias naturales imprescindibles para el crecimiento y, por si ello fuera poco, también ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 y fósforo que estimulan las neuronas facilitando su desarrollo. Además, la cantidad de calorías que proporciona este alimento son, por lo general, muy inferiores a las de otros, con lo que ayudan a evitar la obesidad infantil.

Pero el pescado no sólo es bueno para los niños. También los adultos podemos beneficiarnos de sus muchas cualidades. Según múltiples estudios, los ácidos Omega 3 contribuyen a aumentar el colesterol ‘bueno’ y a disminuir el ‘malo’, así como a evitar la arterioesclerosis, que perjudica la circulación sanguínea y es causa principal de problemas cardíacos.


Además, recientes investigaciones han revelado que la ingesta adecuada de pescado contribuye a reducir el riesgo de desarrollar demencias y su contenido en yodo beneficia al funcionamiento de la glándula tiroides.

El pescado se divide en dos tipos: el blanco, más ligero y con menos calorías, y el azul, más rico en Omega 3 y otras grasas y más pesado. A los primeros pertenecen la merluza, el congrio o el rape; intermedios serían la dorada o la lubina; y azules, el salmón, el bonito y el atún o la sardina.

El atún es fuente de Omega 3

El atún es fuente de Omega 3

Tan sólo deben tenerse dos prevenciones a la hora de comer pescado. Las personas con alteraciones renales o elevado ácido úrico tienen que tener cuidado con el exceso de pescado azul e, igualmente, quiénes padezcan hipertensión deben moderar el consumo del que es rico en sodio.

Aparte de estas dos situaciones, el pescado es bueno para todos. A los citados Omega 3 y yodo, añaden las vitaminas A, B12, D y E, el calcio –fundamental para los huesos-, el potasio, el hierro, el magnesio o aminoácidos como la lisina –esencial para el crecimiento- y el triptófano, que ayuda a la formación de la sangre. Por tanto, desde aquí animamos a todos a comer más pescado y dejarnos de platos precocinados y porquerías importadas de Estados Unidos.

Fotos: Latas de sardinas: Tamorlan en Wikipedia | Atunes: CrazyPhunk en Wikipedia

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