¿Qué no debemos hacer en la cena de Nochebuena?

En Nochebuena hay distintas cosas que deberíamos evitar si queremos disfrutar de una buena cena en familia.

Consejos para Nochebuena

Hace unos días os dimos algunas ideas para que la cena de Nochebuena no se convierta en una pesadilla culinaria. Hoy queremos daros consejos generales que os ayudarán a que esta noche tan mágica sea agradable para todos los miembros de la familia. Lo que buscamos es una celebración fantástica en la que todos disfrutemos. Y eso significa tener varios aspectos en cuenta, tanto vinculados a la comida como generales. Si así lo preferís podéis considerar este artículo como la guía para disfrutar de una buena Nochebuena.

La cena

Comenzamos por lo obvio: la cena. Si nos ha tocado cocinar o estamos de ayudantes debemos intentar dar cierto apoyo con algunas cuestiones que consideramos vitales. Por ejemplo, algo que es importante hacer es respetar el proceso de cocinado y no hacerlo todo horas antes. Hay familias que se agobian demasiado con las cenas y que creen que a las 21:00 horas ya tiene que estar toda la comida sobre la mesa. Eso implica que las croquetas, las empanadillas y otros fritos que no deberíamos consumir tanto como hacemos… (somos así) se cocinan quizá a las 18:00 (para que ya estén listos). ¿Sabéis qué acaba ocurriendo? Dos cosas. La primera: que los fritos en sí mismos están horribles cuando nos los vamos a comer. Las empanadillas del tiempo están pasables, pero las croquetas… casi que no.

Preparando también debemos tener cuidado con las bebidas. ¡No nos liemos ni queramos hacernos los interesantes! Que cada invitado beba lo que le apetezca, refrescos… vino o incluso agua. Pero intentemos no hacernos pasar por Tom Cruise en la película Cocktail haciendo mezclas raras.

Cuando estemos cenando comamos lo justo, sin pasarnos. Llenarnos en exceso hará que pasemos una noche de mil demonios y que no podamos dormir de forma adecuada. Si hay algo que nos siente mal, evitémoslo por mucho que nos guste. Y por favor, no hagamos cosas raras mientras comemos, un poco de elegancia (deja la cabeza de las gambas en paz por dios). Además, cuando lleguen los turrones no te pongas a amontonar trozos en tu plato, como si toda la familia se tirase a por el centro de mesa a lo bestia. Un trocito, luego comes otro trocito y así el rato que quieras, pero sin exagerar. ¡Somos personas civilizadas, que se note!

Cena de Navidad

La conversación

Este es un momento crítico de la noche. Te reúnes con la familia después de no haberla visto en bastante tiempo (a algunas personas seguro que hace un año exacto que no las ves) ¿y de qué habláis? Pues hay que buscar temas en común que aporten un poco de entretenimiento. Lo suyo es que dejemos al margen un tema principal: la política. Eso nos evitará muchas discusiones innecesarias antes de los turrones (luego ya podéis dar un poco de rienda suelta a vuestro afán de debate). También hay que tener cuidado con el fútbol y cualquier otro posible enfrentamiento entre compañeros de mesa. Si la conversación falla lo mejor es recurrir a la televisión, por si suena la flauta y ponen algo que merezca la pena ver.

La velada

Y aquí lo importante es la experiencia, el momento que compartimos con los demás miembros de la familia. Hay que intentar que, como decíamos antes, todos estemos bien y pasemos un buen rato. Quizá somos de esas personas que disfrutan de la Navidad a lo grande, pero el grueso de los invitados a una cena familiar están pensando en irse a casa. Por eso hay que expandir el buen ambiente. Los niños es necesario intentar que llegada cierta hora se acuesten. El argumento primordial: que se tienen que ir a dormir para que venga Papá Noel y les deje el regalo debajo del árbol. Eso siempre funciona.

Al hacerlo nos ahorraremos el mal rato de estar escuchando gritos y peleas. ¿Quién dijo que Papá Noel no fuera un buen invento? ¡Es uno de los mejores inventos! Desearíamos que el señor del Polo Norte nos visitara todas las noches, al menos en las casas con niños pequeños un poco inquietos. En cualquier caso. Cuando los chavales se acuesten ya podemos sacar las copitas, el turrón con alcohol y los demás incentivos para que la noche mejore. En el pasado habríamos recomendado unos puros, pero ahora lo de fumar dentro de casa no está tan bien.

También os recomendamos que dejéis las sustancias que alteran el estado de ánimo (así dicho finamente) al margen en una noche familiar donde estamos mejor todo lo lúcidos que nos deje el alcohol. Y con eso habremos dado carpetazo a la primera noche tensa del año. Luego ya tendremos Nochevieja y la visita de los Reyes Magos. ¿Quién ha dicho que las Navidades no son emocionantes? No os preocupéis porque también estamos pensando en consejos personalizados para que sobreviváis a las demás cenas.

Foto: kaboompicsroxanabowgen

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