Hacer helado casero

El helado es un postre consustancial al verano. Aunque siempre resulta exqusito, en este tiempo se hace imprescindible para combatir el calor. Además, es un alimento muy sano, sobre todo si está fabricado con productos naturales. Por ello, siempre es mejor que lo hagamos nosotros mismos. Aquí explicamos cómo.

Junto al buen tiempo, los baños en playas y piscinas y las vacaciones, el verano se caracteriza porque retornan los helados, pues, aunque pueden consumirse en cualquier época del año y siempre se toman con agrado, es con el buen tiempo cuando adquieren verdadera razón de ser.

Su exquisito sabor acompañado de su poder refrescante nos ayudan a soportar las elevadas temperaturas y hacen las delicias de niños y mayores. Además, son un alimento muy sano siempre que se consuma con moderación, ya que su alto contenido calórico puede hacernos engordar.

Foto de un sabroso helado

Un sabroso helado

Hoy día, existen helados de todos los tipos y sabores. De turrón, de stracciatella, de pasas al ron, e incluso algunos fabricantes osados y originales los hacen de tortilla de patata y de fabada asturiana. La verdad es que todos son exquisitos. Pero, sin duda, los más sabrosos son los clásicos: chocolate, vainilla y fresa acompañados de una crujiente galleta.

Aunque se pueden comprar en cualquier sitio, también podemos hacerlos nosotros mismos, con la ventaja añadida de que utilizaremos productos naturales mientras que los grandes fabricantes utilizan sistemas industriales que no son tan sanos.

Nosotros fabricaremos, por ejemplo, un helado de crema con sabor a vainilla. Precisaremos para ello medio litro de leche, 125 gramos de azúcar glassé, seis yemas de huevo, una vaina de vainilla y cien mililitros de nata para montar.

Comenzaremos preparando la base. Para ello, mezclaremos en un cazo la leche y la nata con dos terceras partes del azúcar y la vaina abierta longitudinalmente y llevaremos el resultado a ebullición.

Por otra parte, en un cuenco, batimos las yemas de huevo con unas varillas de cocina y las mezclamos con el resto del azúcar hasta que adquieran color blanco.

Cuando la leche comience a hervir, la echamos sobre las yemas y lo batimos todo con las citadas varillas. Después, devolvemos la combinación de nuevo al cazo y la cocemos durante unos minutos revolviendo con una cuchara de madera hasta conseguir que quede un poco espesa.

A continuación, se vierte la crema en un recipiente a través de un colador y lo metemos en el congelador. Para que se enfríe más rápidamente, podemos colocar este recipiente encima de otro cuenco con hielo.

Nuestro sabroso helado está hecho. Tan sólo nos resta esperar a que quede bien frío. Para tomarlo, es recomendable que lo saquemos del congelador un poco antes para que no esté tan duro. ¡Buen provecho!

Fuente: Gastronomía y cía.

Foto: Helado: Juanpol en Flickr.

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