¿Cómo hacer leche condensada casera?

¿Quieres leche condensada y no estás dispuesto a comprar la de los supermercados? Entonces tenemos una receta casera para ti.

Receta de leche condensada

¿Eres un amante de la cocina? ¿Te gusta conocer recetas y prepararlas a tu gusto? Sí eres el típico “cocinillas” hoy te traemos una receta rápida y sencilla que seguro te va a encantar incluirla en tu cuaderno. Vamos a preparar leche condensada ¿te apetece la idea? Pues apunta muy bien los ingredientes que necesitas y sigue los pasos que vamos a contarte a continuación.

¿Qué necesitamos para hacer leche condensada? Para preparar nuestra particular leche condensada utilizaremos 550 gramos de azúcar, 400 gramos de leche en polvo y 230 mililitros de agua. ¿Lo tienes? En el caso de que no tengas a mano leche en polvo podrás utilizar también leche normal, pero deberás eliminar de la receta el agua y aumentar la cantidad a 750 mililitros de leche. Una vez que lo tenemos todo preparado comenzamos con la receta.

En primer lugar necesitaremos una olla mediana. En ella introduciremos todos los ingredientes que hemos comentado anteriormente y la pondremos a calentar a fuego lento. No olvides que debes remover los componentes cada cierto tiempo para que no se produzca una masa pastosa. Además, ten en cuenta que si utilizas leche en polvo al principio pueden aparecer grumitos en la mezcla. Es algo habitual, sigue removiendo y verás cómo rápidamente desaparecen. Lo ideal para agitar los ingredientes es usar una cuchara de madera o una varilla.

Se utiliza el fuego lento porque nuestro objetivo es calentar la leche, así que no debemos dejar que hierva, evitando así que los ingredientes se cuezan. Para conseguir la textura espesa de la leche condensada tardaremos alrededor de 20 o 30 minutos en el caso de que utilicemos la leche en polvo. Si por el contrario usamos la leche normal este proceso será más lento, pudiendo tardar entre 45 minutos y una hora.

Transcurrido ese tiempo retira la olla del fuego para que la mezcla pueda enfriarse. Te recomendamos que dejes de calentar los ingredientes en el momento en que veas que se han mezclado y presentan el espesor que queríamos conseguir. Si lo haces un poco antes no pasa nada, puesto que cuando lo dejemos enfriar la mezcla aumentará algo más el aspecto de su textura. Finalmente, cuando ya esté fría, guárdala en un recipiente que tenga cierre hermético para que estos mantengan mucho mejor el alimento. Y con eso ¿sabes qué? ¡Ya está listo! Ya tienes tu leche condensada para que la utilices cuando quieras en un postre o en un café. Descubrirás que es el complemento ideal para endulzar las comidas o bebidas que más te gusten.

Foto: TheUjulala

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