¿Cómo engordar menos comiendo comida basura?

Un investigador presenta su propuesta para que podamos engordar menos sin dejar del todo la comida basura.

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A lo largo de los años una de nuestras mayores batallas ha sido llevar una dieta sana y equilibrada para otorgar beneficios a nuestro cuerpo y además mantenernos en forma sin ganar peso. Existen un gran número de alimentos realmente saludables, pero precisamente no son los que más consumimos.

Las frutas y verduras se recomiendan mucho, pero las ingerimos en poca cantidad. Hoy día llevamos un nivel de vida frenético y en muchas ocasiones no tenemos tiempo ni para cocinar o para plantearnos comer sano. Por este motivo se ha vuelto muy popular la comida basura, ya que se elabora rápidamente y además su sabor nos encanta.

Pero este tipo de alimentos son muy perjudiciales para nuestra salud y además nos aportan demasiadas calorías. Seguramente estés pensando que la comida basura engorda por la cantidad de sustancias negativas que tiene, pero no todo está en los alimentos. Algunos elementos externos a los mismos también pueden ser dañinos. Hoy vamos a contarte cómo puedes tomar comida basura y no ganar demasiado peso. Para ello usamos los descubrimientos de Wolfram Schultz.

Por si no te suena (a nosotros no nos sonaba de nada, sinceramente), Wolfram Schultz es un profesor de neurociencia de la Universidad de Cambridge. Schultz lleva años estudiando las consecuencias negativas de la comida basura y tras numerosos análisis ha llegado a una conclusión sorprendente.

Es evidente que para no engordar lo primero que tenemos que hacer es dejar de tomar este tipo de comidas y también podemos reducir las cantidades de las mismas si en algún momento no tenemos más remedio que tomarlas. Sin embargo, seguro que jamás te habrías parado a pensar que el envase en el que vienen los alimentos tiene mucho que ver a la hora de ingerir estos alimentos. Así lo ha confirmado el profesor. Parece ser que el embalaje de la comida basura tiene una relación directa con las ganas que nos entran de ingerirla. Hay que tener en cuenta que nuestro cerebro puede llegar a ser muy manipulable con pequeñas cosas y la publicidad es una buena técnica de persuasión. Por este motivo Schultz ha descubierto que los envases de la mayoría de comidas basura suelen presentar colores muy llamativos, lo que activa nuestro cerebro haciéndonos una “llamada” para que consumamos esos alimentos rápidamente. De hecho, los estudios llevados a cabo revelaron datos que confirmaban que más del 80% de las personas que toman este tipo de comidas se sienten atraídas por la forma y el colorido de los embalajes.

En ese escenario Schultz apuesta por utilizar envases más convencionales que apenas llamen la atención. Así el consumo de comida basura será mucho menor y por lo tanto nosotros engordaremos mucho menos. Aunque siempre hay que tener un poco de fuerza de voluntad, como en prácticamente todo en esta vida. Además, el profesor lleva años luchando para que en estos embalajes se introduzcan medidas preventivas como las ya usadas en los paquetes de tabaco. Según Schultz, las personas deberían conocer los efectos negativos que tiene la comida basura en nuestro organismo. En cualquier caso, cambiar los envases de estos productos es para el profesor el mejor truco que podemos utilizar para no engordar demasiado y no consumir tanta comida basura. Aunque aquí el poder del consumidor es cuanto menos reducido.

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Lo que podemos hacer es comprar la comida envasada y luego en casa meterla en fiambreras para que tengamos menos ganas de comerla. Así un alimento que pueda servir para varias raciones nos durará mucho más que si lo dejásemos en su envase original.

Aunque muchos expertos están de acuerdo con este truco de Wolfram Schultz, otros compañeros no lo están tanto, como es el caso de Giles Yeo, investigador de bioquímica de Cambridge. Yeo explica que es cierto que los envases tienen mucho que ver con el consumo exagerado de comida basura, pero cree que estos alimentos nunca van a desaparecer porque están compuestos pos sustancias que son realmente adictivas para nosotros.

Según el investigador, productos como las hamburguesas del famoso restaurante McDonald’s hacen que,una vez que tomemos una queramos muchas más. Esto se debe a que los alimentos contienen sustancias como jarabe de maíz, que contienen un alto contenido en fructosa o más de 2 gramos de sodio. Todo ello hace que las personas con tan solo un bocado eleven rápidamente los niveles de azúcar en la sangre y se empiece a producir en mayor medida la dopamina en nuestro cerebro. Para refrescarte la memoria, la dopamina es conocida popularmente como la hormona de la felicidad, lo que hace que nos sintamos alegres y tengamos un buen estado de ánimo.

Si la comida basura activa este proceso al tomarnos una de estas hamburguesas nos sentiremos casi eufóricos y aunque tienen un efecto saciante casi de inmediato en menos de media hora volveremos a necesitar ese alimento para sentirnos geniales. Por este motivo, Yeo dice que nuestro cuerpo nos va a seguir pidiendo más y el consumo de la comida basura no va a remitir por completo, aunque se lleven a cabo medidas como las que ha propuesto su colega Schultz.

Vía: The Guardian

Foto: Pexelsadoproducciones

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