Un estudio revela que las abejas son capaces de solucionar complejos problemas matemático

Se conoce como problema NP a aquél aparentemente sencillo pero, en realidad, de compleja resolución. Uno de ellos es el ‘problema del viajante de comercio’ y, según un estudio reciente, animales con un cerebro tan diminuto como las abejas son capaces de resolverlo con éxito.

Se conoce, a grandes rasgos, como problema NP a aquél cuya forma de resolverlo es teóricamente fácil pero, en la práctica, reviste gran complejidad. Se trata de un término de optimización combinatoria computacional.

Uno de los problemas NP más populares es el que se conoce como ‘Travelling salesman problem’ o ‘Problema del viajante de comercio’. Su planteamiento es sencillo: un vendedor tiene que recorrer varias ciudades y volver al punto de partida; como desea optimizar su tiempo, necesita saber cuál es el camino más corto por el que debe hacerlo.

Foto de una abeja extrayendo el néctar de una flor

Una abeja extrayendo el néctar de una flor

Aunque parece sencillo, no lo es en absoluto. Hay muchos algoritmos que encuentran una buena aproximación a su solución. No obstante, ninguno es capaz de brindar la más eficiente y, al tiempo, la mejor.

El único modo de hacerlo es enumerar todas las soluciones y adoptar la mejor. Pero ello es ineficiente. De hecho, los matemáticos lo sitúan a la misma altura que las conjeturas complejas y un potente ordenador puede tardar varios días en dar una respuesta.


Sin embargo –según un estudio realizado por investigadores de la Escuela Queen Mary de Ciencias Biológicas y Químicas, que pertenece a la Universidad de Londres-, este complejo problema matemático es resuelto fácilmente por las abejas cuando realizan su recorrido para recolectar néctar de las flores.

En palabras de uno de los responsables del experimento, Lars Chittka, “en la Naturaleza, las abejas tienen que visitar cientos de flores de una forma que minimice la distancia del viaje y, después, de forma fiable, puedan encontrar su camino a casa”. Así lo hacen y no es poca hazaña para unos animales cuyo cerebro tiene el tamaño de una cabeza de alfiler.

Foto de un edificio de la Universidad de Londres

Uno de las sedes de la Universidad de Londres, donde se ha realizado el experimento

Para realizar su estudio, que aparecerá publicado próximamente en The American Naturalist, los científicos situaron varias flores artificiales a lo largo de un recorrido y después soltaron a las abejas para comprobar si seguían una ruta aleatoria, si lo hacían por el orden según el que iban descubriendo las flores o si lo realizaban siguiendo la ruta más corta. Para su sorpresa, los animales siguieron ésta última resolviendo así el ‘problema del viajante’.

Según los responsables de este trabajo, sus resultados servirán para conocer mejor cómo el cerebro resuelve problemas complejos y, sobre todo, para optimizar la gestión de redes tales como la circulación en las carreteras o la propia transmisión de datos a través de la web.

Fuente: NeoFronteras y ABC Ciencia.

Fotos: Abeja sobre una flor: Latino_soyyo en Arte y fotografía | Universidad de Londres: Noel Foster en Geograph.

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