¿Son peligrosos los fuegos artificiales?

A pesar de ser uno de los más bellos espectáculos inventados por el hombre, los fuegos artificiales pueden ser peligrosos para la salud respiratoria de quienes los contemplan y manipulan. ¿ Quieres saber por qué? La sustancias metálicas que liberan en su explosión, son , en buna medida responsables de ello.

¿A quién no le gusta contemplar la explosión de color que suponen los fuegos artificiales? ¿Quién no se ha quedado alguna vez ensimismado mirándolos deseando que no terminen nunca? Estas maravillas pirotécnicas son uno de los mayores atractivos de cualquier celebración y, cada vez que se programas, atraen a miles de personas que se quedan extasiadas contemplando su belleza, una belleza que , sin embargo, se ha descubierto que pueden ser perjudiciales para nuestra salud, sobre todo en el caso de las personas asmáticas.

Foto: Wikimedia

Al menos, así se desprende de un estudio llevado a cabo por investigadores de Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) recientemente publicado en la revista científica Journal of Hazardous Materials que asegura que las partículas metálicas del humo que emiten los fuegos artificiales suponen un riesgo para la salud

Y es que, según Teresa Moreno, investigadora del IDAEA (CSIC) y autora principal del este trabajo “la investigación toxicológica ha demostrado que muchas de las partículas metalíferas que lleva el humo de los fuegos artificiales son bio-reactivas y pueden afectar la salud humana” y añade que “esto supone un riesgo para la salud, y probablemente los efectos son más agudos en personas con antecedentes de asma o problemas cardiovasculares”.

Precisamente  el elemento que hace más atractivo a este espectáculo pirotécnico, los diferentes colores y efectos que se consiguen cuando la pólvora estalla en el aire, es lo que lo convierte en algo potencialmente dañino para quienes lo contemplan. Y es que para conseguir dichos efectos, hay que añadir diferentes metales a la pólvora, que , una vez que estalla, libera, no solo humo, sino también toda una serie de diminutas partículas metalíferas (de un tamaño de varias micras o menos), lo bastante pequeñas como para ser inhaladas profundamente en el pulmón, lo que, si bien es más dañino para aquellas personas que tiene su pulmones ya afectados por algún tipo de dolencia de carácter respiratorio, tampoco se descarta que pueda resultar peligroso para los espectadores que disponen de plenas capacidades pulmonares.

“En individuos sanos todavía se desconocen las consecuencias, pero el sentido común nos dice que nunca es bueno inhalar las altas dosis de partículas metalíferas de este humo, aunque solo suceda en ocasiones puntuales a lo largo del año”.

Para llevar a cabo esta investigación, el equipo de científicos decidió estudiar el efecto que tenía la noche de San Juan en la calidad del aire que respiraban los habitantes de Girona. Para ello, analizaron más de 30 elementos y compuestos químicos durante mayo y junio, para confirmar que en esa noche en concreto se disparan los niveles de plomo, cobre, estroncio, potasio y magnesio tras los fuegos.

Sorprendidos por este hallazgo, los investigadores aplicaron esta mima prueba a en otras localidades con resultados muy similares. Así, durante la Mascletà (18 de marzo) de Las Fallas de Valencia también se elevan los niveles de esos elementos, además de otros como el aluminio, el titanio, el bario o el antimonio, y las concentraciones de oxido nítrico (NO) y dióxido de azufre (SO2).
Otras investigaciones han confirmado que el humo de los fuegos artificiales incrementa la presencia de partículas metalíferas en los cielos de L’Alcora y Borriana (Castellón), Barcelona, e incluso Londres (Reino Unido) durante la festividad de Guy Fawkes (la noche de las hogueras).

La gente que vive en las ciudades inhala cantidades importantes de partículas contaminadas por las emisiones del tráfico, las chimeneas o los cigarrillos, y el humo denso de los fuegos artificiales empeora las cosas”, apunta Moreno.

Aunque , los efectos que puede tener inhalar este tipo de sustancias, no son comparables a los que tiene el humo del tabaco u otras sustancias tóxicas, los investigadores subrayan que lo más prudente es evitar inhalar los vapores que se desprenden de este tipo de materiales. Cuánto menos te expongas al humo, menos efectos negativos tendrá para la salud, por lo que la mejor solución es evitar inhalarlo”, asegura Moreno.

Un problema añadido son las mezclas químicas de los distintos fuegos artificiales, ya que algunos contienen metales muy tóxicos, como el plomo. “Debería haber controles estrictos en la importación de los fuegos artificiales para evitar aquellos con la composición química potencialmente más peligrosa”, concluye Moreno.

Foto: Wikimedia

¿Y la solución? Atajar un problema como este no es sencillo y los científicos son conscientes de ello. De hecho, a menos que se prohibiera este tipo de espectáculos, algo que no se puede plantear a día de hoy, la única posibilidad al respecto sería hacer que la gente contemplará las exhibiciones desde lugares no afectados por la llegada de las emisiones para lo que , además de estudiar con cuidado el emplazamiento desde el que se realiza el espectáculo pirotécnico, habría que llevar a cabo complejas mediciones sobre la direccionalidad del viento, que permitan que estos espectáculos se localicen en lugares y momentos que hagan que el viento no transporte las partículas hasta los núcleos de población, explican los investigadores.

Composición de los fuegos artificiales

Pólvora: Este material inventado en China en el siglo IX está compuesta de determinadas proporciones de carbono, azufre y nitrato de potasio. La más popular tiene 75% de nitrato de potasio, 15% de carbono y 10% de azufre (porcentajes en masa/masa).

Elementos metálicos: Conseguir los diferentes colores de los fuegos artificiales supone añadir a la pólvora diferentes sustancias metálicas. En función del metal que se añada, los colores serán unos u otros, debido a que los electrones presentes en los átomos e esos metales se excitan y se vuelven inestables al entran en contacto con el calor, dado que reciben una mayor cantidad de energía que liberan en forma de luz que es diferente en función del metal que haya recibido esa energía.

Así, cuando lo que se calienta es nitrato de sodio el metal que se calienta, la energía que desprende da lugar a luz amarilla. El color azul, por dar más ejemplos, incluye cantidades variables de compuestos de cloruro de cobre, mientras que el rojo viene de estroncio y sales de litio. Al igual que las pinturas, los colores secundarios se obtienen mezclando los ingredientes de sus parientes de color primario. Una mezcla de cobre (azul) y el estroncio (rojo) da como resultado una luz de color púrpura.

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