Snowbird, el sueño humano de volar hecho realidad

El deseo de volar como los pájaros es tan antiguo como la existencia del Hombre. Pero, por extraño que parezca, hasta ahora no se había logrado. Un grupo de ingenieros ha construido el ‘Snowbird’, una suerte de alas artificiales que ya han sido probadas con éxito.

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha tratado de imitar el vuelo de los pájaros. Han sido muchos los que perecieron probando alas artificiales impulsadas por ellos mismos. Porque no se trata de conseguirlo mediante aviones o alas delta, sino de volar con la simple fuerza natural del Hombre.

Foto de un parapente

Un moderno parapente

Pues bien –al parecer- esto ha sido logrado ya. Un grupo de ingenieros del Instituto de Estudios Aeroespaciales de las Universidades de Toronto (Canadá), Poitiers y Delft, en los Países Bajos, ha creado un aparato denominado ‘Snowbird’ que permite a un hombre volar de modo continuo con el simple impulso de sus brazos sobre unas alas.

El afortunado ha sido Todd Reichert quién ha conseguido mantener una altura y una velocidad de vuelo estables durante diecinueve segundos, cubriendo una distancia de ciento cuarenta y cinco metros con un promedio de velocidad de veinticinco kilómetros por hora. El experimento fue realizado en la localidad de Tottenham, en Ontario, con la presencia de un miembro de la Federación Aeronáutica Internacional, que debe validarlo.

El ‘Snowbird’ posee una envergadura –distancia entre las alas- de treinta y dos metros. Igual que un boeing 737. Pero, pese a ello, es extremadamente ligero (tan sólo pesa cuarenta y tres kilogramos) debido a que está fabricado con materiales avanzados. Además, el piloto hubo de prepararse para el experimento adelgazando ocho kilos.


Aunque parezca extraño y el ser humano ya haya volado en todo tipo de aparatos, es la primera vez que un hombre consigue efectuar un vuelo continuado autopropulsándose con su propia fuerza, utilizando sus brazos.

El primero de quién existe constancia de haberlo intentado fue el inigualable Leonardo Da Vinci, quién, inspirado en el vuelo de los murciélagos, construyó unas alas móviles que nunca llegó a utilizar que se sepa –de lo contrario, quizá no gozaríamos de obras como La Monna Lisa

Foto de una alfombra voladora

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha ansiado volar como los pájaros

Desde entonces, ha habido muchos que sí han muerto tratando de demostrar la utilidad de su invento. Los más conocidos quizá sean Franz Reichelt, que se arrojó desde lo alto de la Torre Eiffel y Otto Lilienthal, quién falleció tras lanzarse desde una colina cercana a Berlín.

Sin duda, cualquiera de ellos vería con agrado la aparición del ‘Snowbird’. Pero, en un mundo en el que existen aviones, planeadores, ultraligeros o alas delta, qué necesidad hay de crear artefactos como éste. Desde luego, estos inventores están hechos de una pasta especial.

Fuente: Amazings Ciencia.
Fotos: Parapente: Christine Matthews en Geograph | Alfombra voladora: Freeparking en Flickr.

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